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Es argentino, vive en Londres y vendía milanesas, asado y dulce de leche: cómo se reconvirtió

Roberto Jellinek es un argentino de 55 años que nació en Buenos Aires y se radicó en 1989 en Londres. Allí fundó hace dos años su propio restaurante, donde vende comidas típicas de Argentina. 

05 Mayo de 2020 19:58
casa argentina
casa argentina

El avance del coronavirus y la posterior llegada de la cuarentena obligatoria no solo afectó social y económicamente a la Argentina, sino que hizo lo propio en gran parte del mundo. Países como España, Francia, Italia o Inglaterra se vieron afectados en gran medida por la enfermedad que fue declarada pandemia por la Organización mundial de la Salud (OMS).

En ese contexto vive Roberto Jellinek, un argentino de 55 años que nació en Buenos Aires y se radicó en 1989 en Londres, donde a base de esfuerzo logró convertirse en dueño de su propio restaurante donde vende distintos productos argentinos que van desde carnes, como milanesas o asado, hasta la envidia de gran parte del mundo: el dulce de leche.

Debido a la pandemia y al aislamiento que se mantiene con el objetivo de prevenir un contagio masivo de la enfermedad, Jellinek -que nada tiene que ver con Karina, aseguró, ya que el apellido de esta última solo lleva una sola “L”- tuvo que cerrar su famoso restaurante de comidas típicas bautizado como “Casa Argentina", ubicado en Wimbledon, en el sudoeste de Londres.

El mismo fue inaugurado en 2018 junto a sus socios. “Sobrevivir en esta crisis fue toda una reingeniería; la importadora que empecé en 1997 y abastece en un 90% a mayoristas y a restaurantes en Inglaterra desapareció de la noche a la mañana”, relató el empresario, que en sus comienzos trabajó lavando platos cuando emigró al Reino Unido.

Lo cierto es que, debido a la crisis, el empresario tuvo que reinventarse para no sufrir financieramente: fue así que logró transformar su negocio para sobrevivir en medio de la crisis económica que afecta al Reino Unido como consecuencia de la pandemia del coronavirus y abrió un local para vender los mismos productos que coloca por internet.

"Me vi obligado a cerrar el restaurante debido a las medidas de distanciamiento social y decidimos convertirlo en un shop que permitió descomprimir la distribución de la venta online, ya que los vecinos de la zona compran directamente en el lugar", sostuvo Jellinek, principal importador de productos gourmet y orgánicos argentinos en el Reino Unido.

Para el comerciante, al estar cerrado el restaurante, el local le permite mantener una actividad básica, "pero viva y sustentable", y sostener en el tiempo a sus empleados que están bajo el esquema de subsidios del gobierno por el cual se les paga 80% del salario, ya que de lo contrario y según explicó, no le hubiera quedado otra que haberlos despedido.

"La venta online fue el brazo fuerte, los pedidos se multiplicaron con la cuarentena; de otra forma estaría en serios problemas. Reinventarse es la única forma de salir de la crisis abrazando y aceptando la nueva realidad lo más rápido posible porque de otra forma no se puede sobrevivir comercialmente a pesar de las ayudas del gobierno”, dijo el empresario.

En esa línea, destacó que el 75% de sus clientes son británicos, mientras que el resto son latinos, en su mayoría argentinos, a los que consideró "excelentes embajadores e influenciadores de todo lo nuestro". Si bien el empresario logró hacer funcionar el negocio 2.0, no deja de sentir incertidumbre sobre el tiempo que llevará alcanzar la normalidad tras la cuarentena.

En su opinión, cree que los restaurantes en el Reino Unido recién podrán estar funcionando a pleno en diciembre si se siguen normas de distanciamiento social similares a las de otros países de Europa. Para este argentino que, si bien pasó la mayor parte de su vida fuera del país, la costumbre de abrazar y besar a las personas sigue siendo parte de su esencia.

Sin embargo, el contacto, según cree, desaparecerá por mucho tiempo. "Ir a un restaurante será más un evento que una normalidad, tendremos que acostumbrarnos a usar barbijos y a tomar muchas precauciones; temo además que haya mucha paranoia, cuando alguien estornude o tenga tos, todo el mundo se va a dar vuelta, es una nueva realidad", sentenció.

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