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Aislamiento en nombre de la soberanía

Argentina se va de la OMS y pone fin a una relación iniciada en 1948: una decisión ideológica que profundiza el aislamiento sanitario

El Gobierno de Javier Milei oficializó la salida del principal organismo internacional de salud.

19 Marzo de 2026 08:57
OMS
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El Gobierno de Javier Milei consumó una de sus decisiones más controvertidas en materia internacional: la salida definitiva de la Organización Mundial de la Salud. La medida, oficializada en el Boletín Oficial tras cumplirse un año de la notificación formal, marca un quiebre histórico en la política sanitaria argentina y abre interrogantes sobre sus consecuencias reales. La desvinculación, formalizada por la Cancillería a cargo de Pablo Quirno, pone fin a una relación iniciada en 1948.

Javier Milei retiró a la Argentina de su participación en la Organización Mundial de la Salud (OMS),
Javier Milei retiró a la Argentina de su participación en la Organización Mundial de la Salud (OMS),

En aquel año, el país se incorporó a un organismo que hoy reúne a casi todos los Estados del mundo para coordinar políticas frente a emergencias sanitarias, prevenir enfermedades y garantizar estándares globales de salud pública. El argumento oficial se apoya en una narrativa conocida: la crítica a la gestión de la pandemia. Desde el Ejecutivo sostienen que la OMS impulsó "cuarentenas eternas sin sustento científico" y que responde a "influencia política" más que a evidencia. 

En esa línea, el vocero presidencial había sintetizado la postura con una frase tajante: "No vamos a permitir que un organismo internacional intervenga en nuestra soberanía, mucho menos en nuestra salud". Sin embargo, la Organización Mundial de la Salud no tiene capacidad de imponer medidas a los países. Su rol es técnico y de recomendación, sin potestad de sanción. Es decir, la supuesta "pérdida de soberanía" que denuncia el Gobierno no se verifica en la práctica.

La decisión, entonces, se inscribe más en el terreno ideológico que en una evaluación técnica del sistema sanitario global. No es casual que la postura argentina se alinee con la del presidente estadounidense Donald Trump, quien también promovió el retiro de su país del organismo bajo argumentos similares. Mientras el oficialismo insiste en que la salida permitirá "definir políticas propias", distintos especialistas advierten que el costo puede ser mucho más alto de lo que el Gobierno reconoce.

El anuncio del ministro Mario Lugones
El anuncio del ministro Mario Lugones

Argentina deja de participar de una red clave para el acceso a información epidemiológica, cooperación técnica, certificaciones sanitarias y coordinación ante emergencias globales. En un mundo atravesado por pandemias, brotes y enfermedades emergentes, quedar afuera implica perder capacidad de respuesta. Desde organizaciones como Fundación Huésped remarcaron que la OMS cumple un rol central en la "coordinación de emergencias sanitarias, el control de brotes, en prevención de enfermedades y cooperación internacional". Prescindir de ese entramado no es un gesto simbólico: es debilitar herramientas concretas.

En la misma línea, el exministro de Salud Adolfo Rubinstein fue contundente: salir de la OMS es "quedarse fuera del mundo" y deja al país "en una posición de mayor vulnerabilidad ante una crisis de salud". El Gobierno intenta compensar la salida reforzando vínculos con la Organización Panamericana de la Salud, especialmente en la compra conjunta de medicamentos y vacunas. Pero esa estrategia no reemplaza el rol global de la OMS, ni su capacidad de articulación internacional. 

Milei sigue el camino de Trump retirando a Argentina de la OMS
Milei sigue el camino de Trump retirando a Argentina de la OMS

Además, la propia lógica del Ejecutivo entra en tensión: mientras se rechaza la cooperación multilateral global por supuestos sesgos ideológicos, se promueve la integración regional cuando resulta conveniente en términos económicos. La "soberanía", en ese sentido, aparece como un concepto flexible, utilizado más como argumento político que como principio consistente. El ministro de Salud, Mario Lugones, aseguró que la medida "no afecta la calidad del sistema sanitario" y que permitirá "administrar los recursos con criterios acordes a la realidad del país".  Sin embargo, informes técnicos advierten que la salida puede limitar el acceso a insumos críticos, encarecer costos y reducir el respaldo internacional en situaciones de crisis. La salida de la Organización Mundial de la Salud no es un gesto menor ni reversible en el corto plazo.Implica abandonar un sistema de cooperación construido durante décadas y del que Argentina fue parte fundadora.

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