13 Abril de 2026 14:22
En un gesto político que parece más bien una burla, Manuel Adorni, jefe de Gabinete investigado por presunto enriquecimiento ilícito, y Karina Milei, secretaria general de la Presidencia bajo la lupa por corrupción en el sector de discapacidad, visitaron el Instituto Malbrán junto al ministro de Salud, Mario Lugones. La visita, que intentó pasar desapercibida, terminó siendo un espectáculo cínico, con un fuerte operativo policial desplegado para evitar los escraches anunciados por ATE.
El secretario general de ATE, Rodolfo Aguiar, no tardó en expresar su indignación ante lo que calificó como una movida política hipócrita: "Están todos sucios y ahora se quieren lavar la cara yendo a un organismo prestigioso", lanzó con contundencia. Y no se quedó ahí: "Los integrantes del gabinete son personas no gratas en toda la administración pública nacional".

Pero lo que más encendió los ánimos fue la "inauguración trucha" del Laboratorio de Bioseguridad Nivel 4 (BSL-4), el primero de su tipo en América Latina: ya había sido puesto en funcionamiento en octubre del año pasado, pero los funcionarios decidieron repetir el acto como si fuera un logro reciente. "Los libertarios son unos caraduras por ir a inaugurar el mismo laboratorio por segunda vez", sentenció Aguiar.
La visita no solo dejó en evidencia el oportunismo político porque mientras los funcionarios posaban para las cámaras, los trabajadores del organismo entregaron un petitorio denunciando el "deterioro crítico" de la institución y exigiendo la "inmediata recuperación" salarial.
En un comunicado contundente, el personal del Malbrán expresó su "profunda preocupación" ante la caída del 45% del poder adquisitivo de sus sueldos y una restricción presupuestaria del 25%, lo que ha llevado a la pérdida del 15% del personal.
La situación es realmente alarmante: "Hoy, un profesional ingresa con un salario aproximado de $1.250.000, por debajo de la línea de pobreza; y el personal auxiliar cerca de $650.000, por debajo de la línea de indigencia. Como consecuencia, más de la mitad del personal se encuentra en situación de pobreza", expresaron certeramente.

Pero cabe aclarar que la denuncia no se detiene en lo salarial, ya que los y las trabajadoras alertaron respecto a que este escenario crítico compromete funciones esenciales para la salud pública, como la vigilancia de enfermedades —entre ellas sarampión, sífilis, tuberculosis y hantavirus—, así como la producción de insumos diagnósticos y el desarrollo científico-técnico: "El debilitamiento del organismo y sus funciones impacta directamente en la capacidad del sistema sanitario nacional y en la protección de la salud de la población", advirtieron.
Aguiar no escatimó palabras para describir el contexto: "No se puede subestimar de semejante manera a toda la sociedad. Mario Lugones, el ministro que está destruyendo toda la salud y dejando morir a los jubilados sin medicamentos, lleva de tour al casta plus de Manuel Adorni". Su mensaje fue claro: "El jefe de Gabinete se tiene que ir ya. Los argentinos no le podemos seguir pagando el sueldo ni un minuto más".
Mientras tanto, las cifras hablan por sí solas: enfermedades como el sarampión están resurgiendo, junto con un aumento preocupante de casos de tuberculosis y sífilis. Todo esto mientras los recursos destinados al Instituto Malbrán —clave en la vigilancia epidemiológica y en la producción de vacunas e insumos— se ven gravemente recortados.
El Instituto Malbrán representa uno de los pilares más importantes para garantizar la salud pública en Argentina. Sin embargo, hoy se encuentra asfixiado por la motosierra presupuestaria y salarios indignos que empujan a sus trabajadores a la pobreza y la indigencia. La "inauguración trucha" no hace más que evidenciar el desprecio por quienes sostienen día a día esta institución fundamental por parte de funcionarios libertarios como Karina Milei y Manuel Adorni que, por estos días, son investigados por delitos gravísimos.

