17 Marzo de 2026 10:05
La guerra en Medio Oriente sumó un capítulo de máxima gravedad. El ministro de Defensa de Israel aseguró que fue abatido Ali Larijani, una de las figuras más poderosas del régimen de Irán, en una ofensiva que apunta directamente al núcleo del poder político y militar iraní. "Larijani y Soleimani fueron unidos en las profundidades del infierno a Khamenei", declaró el funcionario israelí Israel Katz, en una frase que refleja el tono brutal que adquirió el conflicto. Según el gobierno de Benjamin Netanyahu, el ataque también terminó con la vida de Gholamreza Soleimani, jefe de la fuerza paramilitar Basij, un engranaje clave en la represión interna del régimen iraní.

La ofensiva, basada en lo que Israel define como "asesinatos selectivos", se produjo en el marco de una "oleada de ataques de gran escala" sobre Teherán. Las Fuerzas de Defensa israelíes afirmaron haber llevado a cabo bombardeos de precisión contra centros de mando, sistemas de defensa y posiciones estratégicas. Sin embargo, del lado iraní reina el silencio: los medios estatales no confirmaron las muertes, aunque difundieron una carta atribuida a Larijani en medio de versiones cruzadas.
El posible asesinato de Larijani -considerado "la figura que más decide en Irán"- representa un golpe político de dimensiones históricas. Su peso en el régimen era tal que había sido designado recientemente para liderar negociaciones con Estados Unidos, incluso por encima del propio presidente iraní. Su trayectoria lo ubicaba en el centro del poder: fue jefe del Parlamento, negociador nuclear y titular del Consejo Supremo de Seguridad Nacional.
Su muerte, de confirmarse, se sumaría a la del líder supremo Ali Khamenei, abatido el 28 de febrero en un ataque conjunto estadounidense-israelí, marcando una ofensiva sistemática contra la cúpula iraní. En paralelo, el conflicto no deja de expandirse. Irán respondió con el lanzamiento de misiles y drones contra Tel Aviv y otros puntos estratégicos, mientras que Israel intensificó los ataques en Líbano contra posiciones de Hezbollah.

La región entera parece al borde de una guerra abierta: Emiratos Árabes Unidos, Qatar e Irak también reportaron ataques en sus territorios. Las cifras son devastadoras. Más de 1300 personas murieron en Irán desde el inicio de la guerra, mientras que en Líbano los bombardeos dejaron cientos de víctimas y más de un millón de desplazados. La violencia no distingue frentes ni fronteras, y el riesgo de una invasión terrestre a gran escala crece con cada hora.
En este contexto, las declaraciones de los líderes endurecen aún más el escenario. "Estamos decididos a profundizar la operación hasta que se logren todos los objetivos", afirmó el jefe militar israelí, mientras que desde Teherán, antes de su presunta muerte, Larijani había advertido: "¡Cuídese usted de no ser eliminado!", en referencia al presidente estadounidense Donald Trump. Pero la guerra ya no es solo regional. También empieza a tener réplicas políticas a nivel global.
El gobierno iraní apuntó directamente contra el presidente Javier Milei, acusándolo de haber cruzado "una línea roja" tras declarar a Irán como enemigo. "Argentina se ha presentado oficialmente como enemiga de Irán... Esta es una línea roja imperdonable que ha sido cruzada", advirtió un artículo del diario Teheran Times, cercano al régimen. El texto va más allá y sostiene que el país sudamericano actúa como "un instrumento en manos del régimen sionista y Estados Unidos", en un tono que eleva la tensión diplomática a niveles preocupantes.

Las palabras de Milei -"No me cae bien Irán. Nos han metido dos bombas... son nuestros enemigos"- resuenan ahora en un escenario mucho más peligroso, donde las definiciones políticas pueden tener consecuencias imprevisibles. Mientras tanto, en el terreno, la guerra continúa sin pausa. Bombardeos, represalias y operaciones militares se suceden en una dinámica que parece fuera de control. La muerte -confirmada o no- de figuras clave del régimen iraní no detiene la escalada; por el contrario, la profundiza. En un tablero donde caen líderes, se multiplican los frentes y se cruzan amenazas globales, el conflicto ya no parece tener límites claros.

