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El país marginal: por qué los presos salen peor de las cárceles

El Procurador Penitenciario Nacional, Francisco Mugnolo, denunció que la reinserción social es un “desastre”. Los datos más alarmantes.

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“La reinserción de la gente de la cárcel en la sociedad es un desastre”. La frase no corresponde a un preso ni a un abogado defensor sino, por el contrario, al Procurador Penitenciario Nacional, Francisco Mugnolo, quien desde 2001 debe velar por los derechos de loas personas en los presidios federales. Ni más ni menos.

El Procurador Penitenciario Nacional, Francisco Mugnolo, denuncia desde 2001 las torturas en las cárceles.

La situación en las cárceles federales no es nueva. Fue el propio Francisco Mugnolo quien, ni bien fuera designado por el ex presidente Fernando De la Rúa, recordara que “la Constitución obliga al Estado a preparar a los detenidos para reinsertarse socialmente”.

Sin embargo, un informe de la procuración denunciaba ya en 2001 la “cultura del golpe a bastonazo limpio” de los guardiacárceles contra los presos.

Según un informe nacional, la mitad de los 68 mil presos en la Argentina no tienen una condena firme.

Casi quince años después, la problemática sólo ha empeorado. Según el último informe de la Procuración Penitenciaria Nacional, 3.989 presos de un total de 68.407 denunciaron haber sufrido lesiones en 2014 por parte de otros presos o guardiacárceles.

El propio Francisco Mugnolo reconoció que las víctimas de violencia en las cárceles son “seis o siete veces más” que las registradas, es decir, alrededor de 24.000.

Emergencia carcelaria

En el último informe del Sistema Nacional de Estadísticas sobre la Ejecución de Penas (SNEEP), se concluyó que la mitad de los presos en 2014 estaban procesados sin condena, es decir, 34.613 personas de los 68.407 internos en todo el país. La ley, en cambio, contempla la presunción de inocencia hasta que se demuestre lo contrario.

“La persona que sale de la cárcel lo hace con una mano atrás y otra adelante”, continuó Francisco Mugnolo en relación al déficit educativo carcelario. Es que el 74% de los internos sólo alcanzó la Primaria o ni siquiera cuenta con algún tipo de estudio. Y el 91% de los presos no tiene título secundario. Así les resulta muy difícil conseguir un trabajo para intentar reinsertarse socialmente.