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Actualidad La morgue por dentro

Irregularidades macabras con los muertos de las inundaciones de La Plata

Cráneos de animales, las heladeras sin funcionar, elementos de todo tipo, y alteraciones en los registros. Algunos de los descubrimientos en medio de la tragedia de la inundación de La Plata.

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El 2 de abril es el día en que recordamos la guerra de Malvinas. El recuerdo de mancha con otro momento de la historia nacional que eriza la piel e indigna a todos. Las inundaciones ocurridas hace tres años en La Plata confirmaron la falta de prevención y obras en la zona ante la presencia de una tormenta. 

El desprecio por la vida se materializó al difundirse la noticia de que se hallaron cuerpos sin los cuidados necesarios, dentro de la morgue judicial de esa ciudad. 

Se multiplicaron las denuncias y sospechas de que había más cuerpos de vecinos escondidos para evitar que se supiera la verdadera magnitud de las consecuencias del temporal en un territorio no preparado para semejante suceso. 

Entre las irregularidades, el juez en lo Contencioso Administrativo 1 de esa ciudad, Luis Fernando Arias, tuvo que pedir "el auxilio de la fuerza pública" a fin de permitir el ingreso a la morgue de los funcionarios asignados a la causa caratulada "Defensoría Oficial de Responsabilidad Juvenil s/ Diligencia Preliminar", ya que le negaron el paso en una primer instancia. 

María Soledad Escobar es la "Amicus Curiae" de la causa y colabora con la investigación que realiza Arias. Fue una de las personas que ingresó a la morgue cuando obtuvieron el permiso y junto al periodista Gabriel Prósperi editó el libro “Lo que el agua no encubrió”. En diálogo con BigBang contó lo que vio y vivió durante el allanamiento a la morgue policial del Cementerio de La Plata, al que definió como “un descenso al infierno”.

Encontraron el cráneo de un perro dentro de una bolsa donde había cadáveres de bebés.

"Lo primero que encontré fue falsificación de documentos. Y luego, todo tipo de irregularidades. No hay dudas de que hubo ocultamiento", sostuvo Escobar. 

"Había más de 20 cuerpos que sólo eran cadáveres sin rótulo y creo que un cuerpo en una morgue sin datos es lo más parecido a un desaparecido", agregó tajante y potenció su investigación con la certeza de que la gravedad de lo que vio supera la tragedia de la inundación". 

Asimismo, en los libros de actas y registros había omisiones de información y alteraciones notables.

"Había más de 20 cuerpos que solo eran cadáveres sin rótulo y creo que un cuerpo en una morgue sin datos es lo más parecido a un desaparecido

En las mesas de la morgue se podían encontrar frascos con restos humanos o cenizas.

"El poder policial puede hacer desaparecer a cualquier persona cuando quiera", sentenció.

Escobar revela que la morgue no cumplía con el funcionamiento adecuado. "Ninguna heladera estaba funcionando, fue un descenso al infierno. Todo sucio. Un desastre. Los cuerpos estaban todos montados sobre una mesa, en distintos estados de putrefacción", relató. 

El interés sobre esta causa se despertó en Escobar cuando escuchó las noticias y le pareció extraña, por lo escasa, la cantidad de fallecidos. "Fui llamando a las comisarias y en poco tiempo la suma me dio 37 víctimas, era imposible que sólo sean 52, como se dijo en primer momento. La cifra me remitió a la causa Once y entendí que algo se escondía", explica.

Según fundamenta Escobar, se pueden agrupar las irregularidades cometidas por la fuerza policial en cuatro partes:

Inhumación de cuerpos con identidades falsas

Es el caso de Raúl Jaime Isla, un hombre que falleció el 22 de noviembre de 2012 y que luego dos días es enterrado. La familia, en enero de 2013 pide una autopsia por dudas sobre la causa de su muerte. Luego proceden a solicitar su entierro. Por diferencias familiares, dos integrantes realizan el trámite por duplicado.

Después de un tiempo se comunican entre ellos y se dan cuenta que a ambos les confirmaron el entierro del mismo cadáver en dos cementerios distintos. La inundación ya había sucedido, y según se especula, uno de los dos cadáveres enterrados podría ser una víctima de la tragedia sin identificar. 

Según Escobar el deposito mortuorio no estaba mantenido.

Inscripciones cambiando el lugar y fecha de defunción

En su libro, Escobar cuenta que la defunción del Sr. Amarillo Batilón ocurrida en Guernica, es una situación "inexplicable": murió  en una fecha y lugar determinado pero figura con otros datos en los registros.

"Según la inscripción de la defunción del año 2013, falleció el 26 de noviembre del año 2006 e ingresó a la morgue policialel 3 de diciembre del mismo año (aunque en el libro de cadáveres figura su defunción 10 a 15 días previos al ingreso)", dice y suma "Cambian los datos y nadie repara en eso".

Inhumación de cuerpos identificados pero inscriptos como NN

Se pudo comprobar que fueron varios los casos de entierro de personas sin identidad verificada y que, con datos falsos, muchas  personas fallecidas podrían estar bajo tierra sin haber sido registradas correctamente.

La morgue días después de la inundación.

MAS SOSPECHAS

Otro punto del que sospechó la mujer denunciante son las "Solicitudes de inscripciones de cuerpos que ingresaron luego de una exhumación".

"El caso de Héctor Teodoro Sixto muestra esta irregularidad. El cuerpo ingresó en la morgue policial luego de una exhumación. Por lo tanto su defunción ya había sido inscripta. Esto sucedió el 30 de diciembre del año 2012 en el acta 3626 tomo BV. Pero según lo hallado en el sobre de óbito y el libro de cadáveres, falleció el 29 de Diciembre de 2012 y por una denuncia de su esposa fue exhumado e ingresó en la morgue el día 22 de Mayo de 2013 proveniente del Cementerio de La Plata", detalla Escobar.

A esto suma que consta en la causa penal un pedido del personal policial de la morgue para inscribir su defunción usando el formulario 25, cosa que no sucedió dado que no respondieron al pedido de la morgue. El cuerpo de Sixto fue inhumado nuevamente el 17 de diciembre del año 2013. 

"Llama la atención que la fiscalía no haya notado que la morgue estaba solicitando la inscripción de la defunción como una situación anómala", cierra.

BAJO AMENAZA

 

María Soledad apunta contra la policía e insiste que existen mecanismos para "eliminar a una persona y dejar sin rastros donde está el cuerpo". 

"Soy madre, quiero que a mis hijos no le pase nada nunca. Recibí amenazas y aprietes pero quiero llegar hasta el final y el juez Arias y yo somos los únicos perseguidos por encontrar la verdad y por eso mismo vamos a pedir apoyo a distintas organizaciones", concluyó.