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Liquidación: La Cámpora remata merchandising K

"No se va, la Jefa no se va", le cantó esta tarde la militancia a Cristina en el Ministerio de Ciencia y Tecnología. Pero se va, y con ella buena parte del merchandising kirchnerista. Por eso, “sale” de fin de ciclo.

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Con selfies, baile, cánticos y hasta casi subida a las vallas que la separaban de La Cámpora, la presidenta Cristina Kirchner le agradeció a sus fieles seguidores el apoyo durante sus ocho años de Gobierno. Fue esta tarde, en el último acto oficial antes de que empiece la veda electoral por el ballottage. Hubo cantitos y también ofertas de fin de temporada.

Indumentaria militante

Como en todos los actos K hubo remeras para todos los gustos: con las caras de Juan Domingo Perón, ‘Evita’, Néstor y Cristina, con la leyenda “No fue magia”, los dedos en V y hasta de color naranja. La indumentaria típicamente kirchnerista, y ahora sciolista, suelen tener “precios ciudados”, aunque esta tarde se vieron varias “ofertas”, como remeras a $ 100.

Las remeras típicas de la militancia kirchnerista, y hasta de color sciolista, costaban $ 100.

A la salida del nuevo Polo Científico Tecnológico, donde la militancia alentó bajo los rayos del Sol, las gaseosas de medio litro llegaban a costar $ 25. Y también se vendían pines y llaveros de todos los colores y todas las caras y hasta con la variante del país en forma K.

También había pines y llaveros. Las gaseosas, $ 25 en el patio del Conicet.

A sólo 34 días de que Cristina Kirchner abandonde la Casa Rosada luego de ocho años intensos, los militantes no desaprovecharon la ocasión, tal vez la última en la ciudad de Buenos Aires, para sacarse fotos con la presidenta. Y, por qué no, llevarse un recuerdo de un nuevo hito científico.

Color

“¡No se va, la Jefa no se va!”, respondieron los militantes al ritmo de la canción de Coti, “¿Dónde están corazón?”.

 

Al inaugurar la segunda etapa del Polo Científico Tecnológico, Cristina comenzó a despedirse de sus seguidores porteños. Luego del discurso oficial y de la arenga en el patio de la nueva sede del Conicet, se la vio contenta, bailando y cantando durante varios minutos.