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Actualidad emergencias autogestionadas

Organizaron un "SAME villero" para barrios a los que no entran las ambulancias

La Corriente Villera Independiente gestiona un servicio de llamados y ambulancias en los barrios donde no entra el SAME “oficial”. El origen del proyecto y los desafíos que enfrentan todos los días.

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El 21 de abril del año pasado, vecinos organizados en la Corriente Villera Independiente abrieron una carpa que estuvo 54 días en el Obelisco. Exigían la urbanización de los asentamientos, además de la emergencia habitacional, socioambiental, sociosanitaria y socioeducativa.

Fue “una huelga de hambre que hicieron 120 referentes de nuestros barrios, militantes de organizaciones y referentes culturales”, le contó a la agencia ANCCOM la militante Marina Joski.

La Carpa Villera, el inicio del proyecto.

En ese marco, “hace años nos venimos organizando en la lucha para que las ambulancias paren dentro de cada una de las villas”. No lo consiguieron con el SAME, que tiene 170 vehículos que sólo se meten en los asentamientos custodiados por la policía.

Un SAME para los barrios más carenciados (foto: ANCCOM).

Entonces se autogestionaron: compraron cuatro ambulancias y así nació la Central de Emergencias Villera. Las manejan los vecinos y “están asistidas, no por médicos porque no nos dan los presupuestos, sino por enfermeros y paramédicos que también son de los barrios”, le dijo Joski a la agencia de la carrera de Comunicación de la UBA.

la logística

La central del “SAME villero” está en Constitución, desde donde un operador coordina la movilidad a barrios como Retiro, Bajo Flores, Lugano, Barracas y Esperanza. Tienen tres números telefónicos, un handy y un celular.

Las ambulancias también brindan atención primaria de la salud, servicio gratuito de electrocardiogramas y traslados programados. Ya se encargaron de partos, accidentes, robos y politraumatismos.

Una de las ambulancias (foto: ANCCOM).

Hacen unas siete intervenciones diarias en cada uno de los barrios y todos los servicios son gratuitos.

“Soy paramédico hace 27 años y hace cinco meses me propusieron trabajar en el sistema de emergencias para ayudar a la gente del barrio”, contó Carlos Franjo. “Como soy de acá, conozco las manzanas para llevar a una intervención rápido”, agregó el chofer Richard Palacios. 

El paramédico Carlos Franjo (foto: ANCCOM).

Los vecinos pusieron manos a la obra y empezaron a salvar vidas. Sólo falta un compromiso más firme de los estados nacional y porteño.