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Actualidad triple crimen

Oscuridad, superpoblación y ratas: de esta cárcel escaparon los Lanatta

La Unidad Penitenciaria 30 está en General Alvear. Cuando se inauguró en el 2000, fue considerada muy innovadora. Hoy recibe graves denuncias por la situación de los presos y el mal estado en general.

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La fuga de los hermanos Christian y Martín Lanatta del penal de máxima seguridad de General Alvear puso en tela de juicio la polémica situación de las cárceles en la provincia de Buenos Aires. El escape de los dos hombres involucrados en la causa del Triple Crimen de la efedrina pone sobre la mesa el grave momento que atraviesa el Servicio Penitenciario Bonaerense.

En las 50 unidades carcelarias de la Provincia, la situación se repite. Superpoblación, condiciones infrahumanas, pésimo estado de las instalaciones, mal estado de los alimentos y sospechas acerca del destino de los insumos que debieran llegar a los detenidos.

Ubicada en General Alvear, la Unidad Penitenciaria 30 es una de las cárceles más actuales y con mayor capacidad. Fue inaugurada en abril de 2000 y aunque se pensó para albergar a 1.000 reclusos, la capacidad fue ampliada a 1.550. Sin embargo, en julio, allí hubo 1.645 detenidos. Cuando fue abierta, sorprendía a expertos por la tecnología y la infraestructura. Hoy, el panorama está muy alejado.

Según relevó el sitio La Tecla, a diario se reciben entre dos y tres denuncias por apremios y vejaciones; así como también por el mal estado de los pabellones: presencia de ratones, cucarachas, insectos y falta de iluminación eléctrica. Incluso, en algunas celdas hay hasta tres presos.

El mal estado de esta cárcel también se nota en la falta de un apropiado sistema de salud destinado a los presos. Aseguran que no funciona el servicio de radiología, al igual que el de odontología. También denunciaron faltantes de medicamentos, psicofármacos, antibióticos, gasas y guantes. Incluso, no hay un servicio de psiquiatría, y quienes ingresan habitualmente en el penal señalan que muchas veces no hay médicos dentro de la prisión.

Los hermanos Lanatta se fugaron en las últimas horas del penal de General Alvear.

LA COMIDA, UN TEMA QUE LLEGÓ A LA JUSTICIA

En julio pasado fueron procesados dos ex jefes de Depósito de esa unidad penitenciaria, Hernán Medrano y Ricardo Ferraiuolo. Ambos están acusados de desviar mercadería para el consumo de los reclusos, principalmente carne. Se trata de miles de kilos cuyo paradero se desconoce. Una fuente del penal aseguró a La Tecla que los detenidos “sólo ven carne cuando hay una inspección; la mayoría de los días sólo reciben huesos con grasa”.

Hoy la gobernadora María Eugenia Vidal desplazó a la cúpula del Servicio Penitenciario Bonaerense.

Los presos no reciben postre, y el desayuno es un pan. Pero además, en una investigación se comprobó que las cámaras frigoríficas donde se guardan los alimentos no funcionaron durante varias semanas. Incluso, hubo quejas de los detenidos por comida podrida.

La falta de agua potable es otra de las irregularidades en la cárcel de la que escaparon los hermanos Lanatta. Sólo reciben agua cuatro horas por día, dos a la mañana y dos a la tarde. Tampoco funcionan de manera correcta las cámaras de seguridad dentro del penal, considerado de “máxima seguridad”.