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El peronismo murió con Perón

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El peronismo murió con Perón. Es lo que, explícita o implícitamente, solemos escuchar en determinados momentos de la historia Argentina y de modo cíclico desde la muerte del líder justicialista (inclusive antes). Esto generalmente se suma a acusaciones de traición, de venderse por un cargo, entre otras cosas. 

       Pero la frase no es casual ni algo que pueda considerarse como dicho al pasar, en realidad es más que significativa. Ella atiende a la heterogeneidad al interior del mismo partido que, por ejemplo, hemos podido ver claramente desde hace unos años a partir de la cooptación que tuvo por parte del Kirchnerismo. Pero también se podría decir que se trata nada más y nada menos que de un mecanismo de supervivencia. Permítanme aclarar esta idea: cuando un peronista hace algo mal, pierde poder, provoca descontento social, hace el ridículo, genera una crisis, o algo de gravedad significativa, surge otro peronista blandiendo, con aparente humildad, esta frase tan valiosa.

       Se trata de un sistema de supervivencia ya que permite al movimiento peronista mantener la esencia trascendente del peronismo, ese imaginario, esa idea de Perón y Eva que de algún modo se encuentra almacenado en todos nosotros: Perón es bueno, Evita fue una santa que sacrificó su vida por sus descamisados, etc. Es en pos de mantener impoluta, impenetrable e incorruptible esa esencia que se evita asociar al partido con las acciones de los que antes eran queridos, pero ahora son despreciados peronistas traidores. De este modo se pone en acción una operación casi inconsciente, que tiene por finalidad el decirle a toda la sociedad que "X" no representa los valores o los ideales del peronismo, no representa la memoria del General, ni de Eva. Que en realidad "nadie lo hace, pero con la humildad que ellos nos enseñaron, algunos intentamos llevar esa bandera hasta la victoria". Cuestión que se manifiesta en un síntoma gravisimo como es la expulsión de reconocidos dirigentes de sus líneas militantes.

       Sin embargo, esto sólo es posible en la medida en que la sociedad civil afín al peronismo se mantenga apegada a dicha esencia. Ya que por su cercanía con este partido político continúa asociando al mismo principalmente con sus " bondades". Aferrados a esto niegan y desechan con desprecio cualquier manifestación de traición a "los ideales". Después de todo, sin este elemento no se puede constituir en una herramienta para contener el poder: el caudal de votos. 

       Para dejarlo un poco mas claro: algo similar, sino lo mismo, sucede con la idea de Patria. Generalmente se la reconoce como algo importante, algo inmodificable, algo puro, que se encuentra más allá de nosotros y cuyos máximos exponentes son los fallecidos proceres. En ese caso, también de vez en cuando en el país surgen representantes de La Patria. A la vez que también se coloca, como contraste, algo o alguien que no es patria, los reconocidos anti-patria, o los (denominados por el kirchnerismo) cipayos, y todos los nombre que han recibido a lo largo de la historia del país, incluso por la última dictadura cívico-militar. Espero haber aclarado aún más esta lógica que se intenta explicar.

       Ante esto no es extraño que cada vez más peronistas nieguen a Cristina como "compañera". O incluso a Scioli, justicialista estrella hasta las elecciones generales, que probablemente sea recluido a las sombras del partido si llega a perder el balotaje. En ese caso su protagonismo dentro del movimiento no va a ser opacado por Macri, sino por nuevos "representantes" de esta esencia peronista, como Sergio Massa, Urtubey, Randazzo (dos que se negaron a firmar el apoyo a Daniel Scioli) y nuevas estrellas, unas más fugaces que otras. Pero que a partir de este momento bisagra van a pasar a ser los buenos, los que tienen poder, los que todo peronista debe votar. No obstante la imagen del partido no ostenta buena salud y estas nuevas joyas deben esperar a las siguientes elecciones para demostrar su valor. 

         Cabe preguntarse: ¿Se agotará alguna vez este mito del "General" y su esposa? ¿Cómo podrá el peronismo sobrevivir a esto si todavía no ha podido crear nuevos recuerdos agradables capaces de mantenernos aferrados a él? Quizás en este sentido la preocupación del Kirchnerismo por cómo los va recordar la historia nos sea tan ingenua. No obstante, la criticidad con la que todos hemos reaccionado a esta década que pasó, sumada a las nuevas versiones de la historia, puede desencantar cualquier imagen que tengamos de este periodo histórico (2003-2015). Pero aún pueden mantener aunque sea una gota de esperanza: tengamos en cuenta que todavía hay personas que "a pesar de todo" recuerdan con una sonrisa al gobierno menemista.

       Para concluir y evitar confusiones: aquí no se trata de definir quién es Peronista o no, quién es Patria o anti-patria. Lo que se pretende es mostrar que estas ideas son construidas y utilizadas por las personas para definir su propia identidad y la de otros. Es algo que sucede cotidianamente, pero que en estas épocas de elecciones constituyen una pieza clave en la futura red de poder económico-político y social del país. Es un llamado a que estemos atentos. Saludos, gracias por leer.