Menu Big Bang! News
Comunidad

Lo inhumano en las redes sociales II

Estás viendo esta nota en: Modo Lectura Rápida

Ver nota completa

Capítulo II 
La Colifata

Querido Big Bang,  otra vez yo, Ralph. Anoche antes de quedarme dormido, pasaron largas horas en las que daba vueltas en la cama, enroscado a la almohada. Solo giraba en mi cabeza gran parte del texto que había leído. Frases como: “Tu trabajo eres Tú. A menos que primero te llenes a ti mismo, no tendrás nada que dar a nadie”.

Siempre tuve una mentalidad muy fuerte. Siempre desee que me pasaran cosas buenas (por lo general  viviendo malos momento) y lo lograba. Quizás uno de mis errores más comunes, era querer cumplir y gustar a todos los que me rodeaban. Tarea difícil si las hay. Quien no estuvo o está en medio de situaciones complejas y agobiantes que no te dejan vivir como desearías. Debes estar bien con tu familia, con tus amigos, con tus pares en el trabajo, con la sociedad en general. A veces  A con B están perfecto, pero no con C y D. Otras, A y D de maravillas pero no con B y C. Pero queremos que todos estén bien, y nos preocupamos por que así sea sin importar las consecuencias.

Nunca se preguntaron de donde viene el estrés, los dolores de cabeza, el mal humor, y quien sabe si hasta el maldito cáncer… quien lo genera, seremos nosotros mismos, ¿quizás?

Yo lo viví, lo sufrí, lo soporte mucho tiempo. No hay opción, así es la vida. No se puede evitar, por lo general,  el malestar que genera un familiar, un amigo, un compañero de trabajo. Se tolera, (se insulta por lo bajo sin tener un certero receptor, quizás para apaciguar la tensión) y se sigue adelante.

Desde pequeño conocí el sufrimiento, estuvo en mi casa desde que tengo uso de razón, hasta mi avanzada adolescencia. Cara a cara. Sufriendo por las noches, y conviviendo durante el día. Sería raro que te diga que con el correr del tiempo y del conocimiento nos empezamos a llevar mejor. Así de loco. Bueno, justamente por el lado de la “locura” transcurrió mi niñez.

Era hermosa, cabello crespo, por lo general mal peinada. Sus ojos grandes como dos perlas negras.  Siempre con un vestido distinto que por lo general estaba pasado de moda. Y un calzado cómodo que ningún crítico de moda aprobaría en su vestuario. Esposa joven, con una adolescencia sufrida. Hija única, donde tuvo a su merced todo lo que cualquier joven desearía tener. Todo material, le falto compañía para soportar los momentos duros que la vida le puso en el camino.

Dicen que las perdidas, son asesinas para el corazón, que si no estás preparado te liquidan. Pero, ¿quién puede estar preparado para vivir una perdida? Solo el correr de la vida te va poniendo a prueba, y no creo que te solucione nada, solo te calza una armadura que te va haciendo más fuerte. Pero como toda armadura, el peso recae sobre tu espalda. Algunos lo llaman las cruces que uno debe llevar sobre sus hombros, que se yo…

Recuerdo de niño despertar oyendo gritos, llantos, golpes. Todos en perfecta sincronización llevadas adelante por un único director de orquesta, - mi madre. La bella de ojos negros.

Decenas de especialista visitamos en familia, para que nos digan cual era el motivo de que nuestra madre se comportara así. Y ninguno coincidió en algo. Solo acertaban en la cantidad de pastillas que podrían dejarla de momento tranquila, aunque sea por un rato. Con el correr del tiempo, las dosis fueron elevándose ya que el cuerpo las descartaba por costumbre. Y nosotros, el Clan, solo podíamos tratar de llevarle calma o acceder a todas las locuras que vivía, y nos hacía vivir.

Cuando la ciencia no daba resultados, se recurría a la religión, a la mística, y hasta la hechicería. Lo que sea, para que fuese lo que fuera que nos estaba pasando, se detenga. Ni siquiera buscábamos bienestar. Solo calma y paz. Decenas de métodos, hechizos, gualichos, conjuros, y demás fetiches pasaron por el hogar. Inocentes gallinas dieron sus vidas con fines pocos claros, cientos de litros de líquidos, pocos viscosos, con desagradable olor, toneladas de yuyos invadieron la habitación, y espesas capas de humo provocadas por varitas de incienso que quien sabe que contenían. De todos modos, los resultados no se veían. Esas fueron mis primeras experiencias en el fascinante mundo de las artes esotéricas.

Ella no era mala, al contrario, era un ángel. En su lucidez  era la persona más maravillosa que pude conocer. Y agradezco que haya sido mi madre. Lamentablemente no era consciente de sus drásticos cambios de hábito. Fuimos conociendo las características de la enfermedad con el tiempo. Temporadas buenas, temporadas malas. Hasta que fue necesaria la internación. Clínicas de psiquiatrías, loqueros, clubes de loquitos, hogar de personas especiales. Llámalos como quieras, lugares donde si entras, aunque sea para visitas, te deja una marca en el corazón que ni la razón lo entiende. Quizás esa fue mi primera coraza que me hizo la vida. Una verdadera armadura mental, que te ayuda a tolerar cualquier circunstancia de la vida. Solo me viene a la mente una frase de un tema de Arjona que dice, “Sera Doctor, que el chaleco de fuerza aún sigue atando mi cordura…”

Con una situación así, cualquier familia pierde el rumbo, se refugia en su adentro. Entre nosotros teníamos altibajos, éramos tolerantes pero muchas veces perdíamos la paciencia. Quizás justamente la Paciencia es algo que rescato de mi persona.

Ventanas cerradas con persianas bajas, para disimular los gritos, era una foto corriente de nuestro hogar. Cero visitas de amigos y familiares, ya que la vergüenza era inmensa. Queríamos disimular la situación, pero el hecho de vivir en un pequeño pueblo, con más vecinos que habitantes, se hizo imposible.

Y ahí estábamos, el clan, los hijos de la loca, el esposo de la loca, la abuela, la madre de la criatura…

Si realmente crees que tienes que agradar siempre a la mayoría y conformar a todos los que te exigen, has como mencionan algunos textos, y solo piensa en ti. Es la única forma de no caer al precipicio. Seguramente por estas cosas que te cuento que me han sucedido, me siento muy identificado con el libro que estoy leyendo.

Recordar a mi bella madre me hace volver a la locura y sentirme más cuerdo…

Basta por hoy. Recuerden que se puede convivir con la locura, y hasta llegar a entenderla.

Así termina un nuevo día para Ralph, conectándose nuevamente a la realidad que felizmente hoy vive.

-Ven a la cama amor, disfrutemos una nueva serie que agregaron en NETFLIX. Dijo su amada, quien lo espera ansiosa para ver juntos el primer capítulo de Sense8.