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Vida Cotidiana

Aprendé a decir que no

Mantener una decisión que va por la negativa puede ser dificilísimo. Pero saber decir que no y respetar la determinación propia es tan fundamental como maravilloso, aunque a veces cueste mucho.

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¿Cuántas veces te preguntaste a vos misma, “para qué dije que sí”? El no querer, no poder, o preferir otras opciones puede resultarte incómodo. Pero decir que no, cuando realmente es tu deseo, te convierte en una persona más segura, en foco con tus objetivos. Contrariamente a lo que se piensa o se siente, la declaración negativa no hace que los demás te quieran menos, ni que pierdan el interés por tus cosas; sólo pone tu interés por delante, ¡y eso está muy bien!

Algunas claves para que digas que no sin culpa:

Usá el pensamiento racional: dejá de lado la emocionalidad y tomá la decisión que más se acerque a tu objetivo. Por favor, no mezcles: una cosa son los sentimientos, y otra, lo que es correcto para vos.

Rompé el patrón: quien hace siempre lo mismo, siempre obtiene los mismos resultados. Puede que sea hora de que reveas cómo tomaste decisiones del pasado, y que crees un nuevo patrón. Decir que no puede ser el gran comienzo.

 

Elegí la felicidad: ser feliz es una obligación y a la vez un derecho que no va pegado al deseo de los demás. Ante la duda, ¡escogé siempre lo te que hace feliz!

 

Dejá que otro lo haga: nadie va a dejar de quererte porque dejaste de hacer algo. Incluso, si le ponés pausa, es probable que valoren aun más lo que sí resolvés. Centrate en vos y disfrutá.

Sin contradicciones: ¡olvídate del remordimiento! ¿Cuántas veces te dijeron que no a vos? Valorá todas las veces que dijiste que sí, y exigí que los demás lo hagan también. Quien no lo entienda, no merece ni tus sí, ni tus no, ni tus ni.