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Policiales Dos víctimas

Comenzó el juicio contra un presunto asesino serial en Junín

Rubén Recalde comenzó a ser juzgado por crimen de dos mujeres con un año y medio de diferencia. Las dos fueron estranguladas. Una de ellas fue abusada sexualmente por el acusado.

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Delgado, canoso, mirada perdida, Rubén Recalde, un mécanico de 54 años, entró tranquilo en la sala de audiencias del Tribunal Oral Crimina N°1 de Junín, como si se diera una vuelta por el taller que atendía en esa ciudad del norte bonaerense. El hombre protagoniza un caso con pocos antecedentes en la historia criminal argentina: está acusado de ser un asesino serial, que mató a sus presuntas víctimas de la misma manera.

Recalde fue imputado de homicidio criminis causa: matar para ocultar un crimen anterior, la violación de sus víctimas. La fiscalía lo acusa de haber asesinado a Paola Silvina Tomé (38), y a Sandra Colo (43), y hoy comenzó a ser juzgado por esos delitos.

Paola Tomé tenía 38 años.

La primera testigo en declarar hoy fue la hermana de Paola Tomé, Luciana, quien recordó que el 16 de enero de 2014, cuando encontró el cádaver de su hermana en su local de venta de ropa para niños, lo primero que recordó fue el "Caso Colo", en referencia a la mujer asesinada en un pelotero, hallada asesinada el 16 agosto de 2012.

"Ella se asustó muchísimo y la tomó por sorpresa porque era muy confiada, muy inocente", dijo la testigo ante los jueces Karina Piegari, Esteban Melilli y Miguel Angel Vilaseca, según informó la agencia Télam.

Los jueces escucharon además al padre de la otra víctima, Juan Domingo Colo, quien aseguró que antes de encontrar el cadáver de su hija en el salón de fiestas infantiles "Abracadabra", ubicado en Alem 388, "ya presentía lo peor".

Es que el padre de Sandra Colo ya había vivido una tragedia similiar: su otra hija, Claudia Colo (25) había sido asesinada el 15 de enero de 2000 en una agencia de seguros de Junín.

Sandra Colo tenía 43 años.

Colo recordó que al ingresar al salón de fiestas vio a su hija tendida boca abajo en el suelo: "La veo boca abajo, con las manos para atrás, una soga en el cuello y la cara destrozada. La llamo a mi señora y le digo vení que mataron a Sandra", contó.

Luego de los familiares, declararon los policías que intervinieron en la pesquisa: el entonces jefe de la comisaría de Junín, Mariano Sarco, y el titular de la DDI local, Cristian Caggiano.

Descubrieron que Recalde estaba en libertad tras una condena por otro hecho y comenzaron a investigarlo. Recordó que realizaron algunos procedimientos y encontraron en su auto un bolso negro en el que había "una especie de arma blanca, como un metal afilado, una soga, guantes y un monedero de mujer".

Luego, en un allanamiento realizado en su casa, los pesquisas encontraron "una zapatillas color negra, marca Topper, sogas y teléfonos celulares", añadió el comisario al recordar como Recalde fue tornándose sospechoso también en el caso Tomé.

A esos indicios, se sumó el testimonio de una víctima que logró zafar de un ataque cometido por Recalde años antes y por el cual el ahora acusado de doble homicidio fue condenado en 2009 a tres años y medio de cárcel.

También fue fundamental el hallazgo de perfiles genéticos en las dos escenas de asesinato, que se corresponden en un 99 por ciento con el del ahora acusado.

Los dos casos se inscriben en los patrones de los asesinos seriales: ocurrieron un mismo día 16 y las dos mujeres fueron estranguladas. En el caso de Tomé abuso sexualmente de ella, mientras que a Colo no llegó a violarla. En los dos casos, las mujeres estaban solas en sus comercios, cuando llegó Recalde, según la acusación de la fiscalía.