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Política Depuración y purgas en la Bonaerense

Arslanian: "No es una purga, es un pase a retiro con un impacto relativo"

El ex ministro de Seguridad de la Provincia analiza, en diálogo con BigBang, el pase a retiro de siete comisarios por parte del Gobierno de María Eugenia Vidal. Asegura que no es una nueva purga de en la Policía Bonaerense, y desliza que no tendrá un impacto relevante. Además, recuerda cómo y por qué fueron impulsadas sus depuraciones en la fuerza de seguridad en sus tiempos como ministro.

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El ex ministro de Seguridad de la provincia de Buenos Aires, León Arslanian, rechazó la existencia de una “purga” en la Policía Bonaerense encabezada por la gobernadora María Eugenia Vidal. “Es un pase a retiro, no una purga, va a tener un impacto relativo”, aseguró a BigBang. Además, diferenció la medida adoptada por las nuevas autoridades de su trabajo durante la gestión de Felipe Solá.

- ¿Qué impacto puede tener el desplazamiento de siete comisarios en la Provincia?

- Va a tener un impacto relativo. Esto no es una purga, es un pase a retiro de gente que está en condiciones de pasar a retiro, y que por supuesto la gobernadora tiene una mirada crítica respecto a su desempeño frente a determinadas situaciones.

El ex ministro de Seguridad bonaerense también cuestionó a Daniel Scioli. Foto: Gentileza La Nación

- Durante su gestión como ministro de Seguridad hubo varias “purgas”. ¿Qué impacto tuvieron?

- Todo depende del grado de profundidad en el que se avance. En mi caso, tuvieron una profundidad muy grande, fueron de a miles, y era en el marco de un plan de desestructuración y desconcentración policial, en función también de información que se poseía acerca de disfuncionalidades, malos desempeños y corrupción. Por eso creo que se trata de situaciones muy diferentes, no es lo mismo un pase a retiro de gente que ya llegó a una jerarquía importante, con antigüedad, que promover una depuración.

- En el caso particular de los descabezamientos de la Policía Bonaerense durante su gestión, ¿hubo algún aspecto que hubiera jugado en contra?

- No tuvo ningún impacto negativo, fue positivo, porque permitió sacar de las fuerzas a gente que no rendía, que no estaba en las mejores condiciones, y tenía supuestas complicidades acerca de hechos delictivos o causas de corrupción. La reestructuración estuvo al servicio de modificar un modelo de fuerza de seguridad, para hacerla moderna, desconcentrada y con la idea de poder llevar el mando a cada situación crítica.

Durante la gestión de Solá, Arslanian llevó adelante varias dos depuraciones en la Bonaerense.

- ¿Qué actitud observó de parte de las propias fuerzas de seguridad ante esa depuración?

- Recibí muchas críticas. Cuando uno tiene la responsabilidad de cambios de esta intensidad por supuesto que deja gente lesionada, con motivos de agravio y quejas. Yo pedí y obtuve de la Legislatura bonaerense una Ley de Emergencia que permitió a todas esas personas dejarlas con una indemnización y el derecho a una jubilación. Se hizo con un criterio claro, no fue arbitrariedad: había motivación para separar a esas personas de sus cargos.

“Recibí muchas críticas”, sostuvo Arslanian respecto a la purga que encabezó en la bonaerense.

LAS MODIFICACIONES EN LA GESTIÓN DE DUHALDE

Antes de su gestión como ministro de Felipe Solá, Arslanian fue el titular de la cartera de Justicia y Seguridad bonaerense durante la gobernación de Eduardo Duhalde. Asumió en 1998, en tiempos donde a la Bonaerense se la conocía como la “maldita policía”. Corrupción y mafias que el propio ex ministro intentó descabezar. Sin embargo, relató que el propio Duhalde se negó a que la purga alcance a los comisarios.

“Quería hacer un cambio generacional. Yo comencé por descabezar la institución policial en general, que iba a incluir a los comisarios”, señaló Arslanian.

Según el propio Arslanian, Duhalde rechazó una purga que alcance a los comisarios.

- ¿Sigue siendo necesario un cambio generacional en la fuerza?

- Cuando yo me hice cargo en 1998 fue en medio de una de las crisis más graves que tuvo la policía en toda su historia. Fue después del caso Cabezas, en tiempos donde había secuestros extorsivos y corrupción. La depuración tenía que ser profunda y muy enérgica, drástica. Con los años ha ido sufriendo modificaciones, lo que permitió que dejase de llamarse “maldita policía”, y esté saneada, con un vínculo social. Había que sostener el esfuerzo del control interno, a partir de un órgano de control: antes la policía se juzgaba y vigilaba así mismo, un disparate. Yo terminé con eso, establecí el control civil, con órganos externos y un éxito enorme.

CRÍTICAS A DANIEL SCIOLI

Aunque Arslanian considera que “no se perdió todo lo que se ha hecho”, sí está convencido de que la reforma que impulsó al frente de la Policía Bonaerense fue “interrumpida por Scioli”. “Se perdió el sentido, el espíritu de la reforma”, sostiene. “Hubo un cambio de paradigma, recuperamos el gobierno de la policía, el control estratégico, conformamos una institución democratizada, con un gran respeto por los derechos humanos, y sumamente disciplinada y controlada, además de establecer nuevas tecnologías”, evalúa sobre su gestión como ministro de Seguridad durante el mandato de Solá.

Scioli, junto a su ex ministro de Seguridad, Alejandro Granados. También recibió críticas de Arslanian.

Y, crítico con Scioli, analizó que muchos logros se “dejaron de lado”. “La policía volvió a tener autogobierno, y eso es algo que hay que evitar: una institución policial tiene que tener un control político que garantice que se cumpla adecuadamente con los objetivos”, puntualiza.