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La restricción perimetral, una gran estafa

Por Cecilia Baliani

La restricción perimetral, una gran estafa

La restricción perimetral, una gran estafa

Una vez más, la violencia de género es tema de los noticieros. Hoy salieron a la luz tres casos de mujeres que recibieron golpes y tiros a pesar de contar con una restricción perimetral. Podría hablar de ellas. O de miles de casos. Pero no se trata de números. Se trata de una burla del sistema que se repite. Y que sigue indignando.


Recordemos que cada víctima tiene que recorrer infinidad de organismos estatales, contratar abogados, sumergirse en una vorágine de trámites y contar con sobradas pruebas para que - con un poco de suerte - un juez se apiade de ella.

Sin embargo, la prohibición de acercamiento, supuesta mano protectora de la justicia, resulta sencillamente inútil.

Peor que eso. Esa herramienta es en realidad gran una gran estafa.

Porque brinda una falsa ilusión a las víctimas.

Porque es ignorada por los maltratadores.

Porque no implica garantía alguna.

Porque es un papel que termina siendo letra muerta cuando no es controlado por nadie.

En consecuencia, la violencia yo no proviene SOLO del acosador. La violencia contra la mujer es ejercida también por aquellos que por omisión, por inacción, por incapacidad o por desinterés permiten que los violentos actúen impunemente.

En definitiva, la Justicia y todos sus brazos ejecutores, avalan cada golpe, cada tiro, cada muerte.