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Política Triple fuga

Operativo Morsa: Lanatta espera la Ley del Arrepentido para ir por Aníbal Fernández

"Vamos a esperar a que salga la ley para mandarlo en cana", le dijo uno de los condenados por el Triple Crimen a un allegado. BigBang te adelanta en exclusiva los detalles de la polémica denuncia.

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“Vamos a esperar la Ley del arrepentido para mandarlo en cana”, le dijo Martín Lanatta a un allegado. Desde que fue recapturado con su hermano Cristian y su amigo Víctor Schillaci, con quienes se fugó el 27 de diciembre de 2015 de la cárcel de Alvear, el hombre condenado por el triple crimen de General Rodríguez, ocurrido en agosto de 2008, anuncia un ataque explosivo que tiene entre manos. El plan, al que le da forma desde la cárcel de Ezeiza, es acusar al ex jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, de orquestar la escandalosa fuga de General Alvear y planear una emboscada contra Lanatta por haberlo señalado como el cerebro detrás del triple crimen de General Rodríguez, ocurrido en agosto de 2008.   

Martín Lanatta fue detenido después de 13 días después de la fuga.

Lanatta ya no le dice “El Morsa”. Aún se siente acorralado por “el fantasma Aníbal”. Está convencido que Aníbal tuvo que ver en la fuga y que planeaba atentar contra él y sus compañeros. Es decir, que le hizo una cama: sacarlo de la cárcel a cambio de que se desdiga y lo desvincule de los crímenes.

Más allá de eso, el martes pasado, Lanatta declaró en Ezeiza ante la jueza federal María Romilda Servini de Cubría a quienes les dijo que la fuga contó con complicidad de guardias penitenciarios. Además volvió a involucrar a Aníbal en el tráfico de efedrina.

La ley del arrepentido figura en el paquete de iniciativas que el Gobierno presentó este mes en el Congreso. “Proyectos como la reforma del Código Procesal Penal, el fortalecimiento de la justicia federal, la ley del arrepentido y el decomiso de bienes provenientes del crimen organizado tienen que estar entre las prioridades de este Congreso", dijo Mauricio Macri durante su discurso de apertura de las sesiones en el Congreso.

Bullrich y Macri impulsan la Ley del Arrepentido.

Cuando Martín Lanatta fue detenido, la ministra de Seguridad Patricia Bullrich admitió que estuvo con él, pero sólo para ver su estado de salud. Ese breve encuentro generó suspicacias. ¿Lanatta quería negociar con el Gobierno a cambio de "entregar” a Aníbal? “Lanatta en realidad más que pedir reducción de pena quiere que lo liberen porque jura ser inocente. Lo más probable que es que acuse a Aníbal pero quiere protección”, dicen en el entorno del reo.

Lanatta ante Lanata

El 2 de agosto, Jorge Lanata emitió un polémico informe en el que Martín Lanatta, señaló a Aníbal Fernández como autor intelectual del triple crimen de General Rodríguez. Además, acusó al Jefe de Gabinete de haberse sumado a la ruta de la efedrina y de haber cobrado hasta cinco millones de dólares de un cartel narco. Atento a lo que emitía la pantalla de El Trece, el también precandidato a gobernador bonaerense contratacó desde Twitter y descalificó: “Estoy tratando de agradecer la extorsión”.

Martín Lanatta
Martín Lanatta, condenado por el triple crimen, señaló a Fernández como autor intelectual.

La versión del condenado

Lanatta, condenado en 2012 a prisión perpetua por “privación ilegal de la libertad agravada en concurso real con homicidio agravado por ensañamiento”, rompió el silencio desde el penal bonaerense de General Alvear y apuntó contra el candidato del FPV. “Tenía clarísimo que en el juicio no podía hablar”, se justificó. Según el ex policía, su vínculo con Fernández comenzó en 1995 por un encuentro casual y se profundizó años más tarde, tras su ingreso ilegal al Registro Nacional de Armas (RENAL), entidad que se encontraba bajo las órdenes de Matías Meiszner, hombre de confianza de Aníbal.

La cercanía con el funcionario kirchnerista lo convirtió en una pieza clave del crimen. Acorde a su relato, fue él quien presentó al hombre de Quilmes con Sebastián Forza, uno de los tres traficantes que fueron encontrados muertos en la madrugada del 7 de agosto de 2008, tras una semana de desaparición. “Me dijo que la Policía lo estaba volviendo loco y que necesitaba hablar con alguien. Aníbal me dijo que para sentarse a hablar con él, Forza tenía que poner 250 mil dólares. Consiguió la plata y nos encontramos”, relató.

Luego de la reunión, y siempre acorde al relato de Lanatta, Fernández introdujo a un agente de la SIDE. “Aníbal le pidió a Forza datos sobre la mafia de la efedrina y le presentó a un agente de inteligencia llamado Máximo. Le dijo que él iba a seguir el tema”, recordó, y denunció luego que el hombre del servicio empezó a “caminar” el negocio del tráfico y hasta trabajó para un cártel mexicano. “Yo pasé a retirar el dinero por la venta de la efedrina, lo llevé desde el departamento de los mexicanos hasta el domicilio de Aníbal Fernández, eran dos millones de dólares. La segunda vez llevamos tres millones”, detalló. 

La sociedad clandestina no llegó a buen puerto. “Quien dio la orden de la muerte fue Aníbal”, denunció categórico el condenado en alusión al crimen de Forza, Leopoldo Bina y Damián Ferrón. “El negocio del tráfico de la efedrina se lo quedó él con la gente de inteligencia. Forza llegó a ser un estorbo porque sus clientes no llegaban a los carteles de México”, justificó, y anticipó: “Tengo pruebas de todo esto y se las voy a presentar a la Justicia”.

“A medida que la relación avanzaba, me dijo que tenía que comprarme más cantidades de efedrina. Yo le dije que no estaba autorizado para hacerlo. Era legal, pero se compraba con unas recetas especiales que él conseguía”, recordó. “Me pidió que lo contactara con alguien que le pudiera vender y lo puse en contacto con Oro Farma”, reconoció.

El vínculo comercial se complejizó cuando su socio se unió con Bina y Ferrón. “Pérez Corradi estaba vinculado con Aníbal y ellos tenían armada una banda oficial del negocio. El problema es que los chicos estaban armando otra y les querían cagar el negocio”, remató.

El descargo de Aníbal

​El funcionario siguió de cerca el informe, horas después de haber denunciado una “extorsión” por parte de la producción del ciclo. Y, conforme Lanata desentrañaba su teoría de los hechos, Aníbal retrucaba minuciosamente cada dato. “Las acusaciones no son nuevas, ni resultado de ninguna investigación, sino de una operación política”, descalificó.

El funcionario negó las acusaciones y tildó el informe de “operación política”.

“El testigo estrella de PPT de hoy, Martin Lanatta, fue condenado en 2012 tras ser hallado ‘partícipe primarios’ de los delitos. Durante el debate (procesal) se dio por acreditado que el móvil de los homicidios fue que las víctimas querían entrar al negocio del tráfico de la efedrina. Esto ponía en riesgo el negocio de Lanatta y, principalmente de su socio, Pérez Corradi”, explicó, y aclaró: “Al condenado no lo conozco, no lo vi nunca en mi vida. Nunca trabajó para mí, ni institucional, ni políticamente”.