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La polémica está servida: ¿el salmón es un alimento de lujo o un tóxico peligroso?

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La polémica está servida: ¿el salmón es un alimento de lujo o un tóxico peligroso?

Los salmones que consumimos a diario son producidos en criaderos donde se les suministran antibióticos y alimentos balanceados. Advierten que pueden ser nocivos para los niños y las mujeres embarazadas.

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El salmón rosado, uno de los elementos básicos del sushi y un pescado de “alta gama” presente en las cartas de los restós palermitanos, es motivo de una sorda controversia, porque hay quienes lo consideran tóxico y tan poco saludable como una hamburguesa de una cadena de comidas rápidas.

"El problema es que es lindo a la vista y es rico al paladar. Pero es muy graso, contiene niveles de Omega 3 más bajos que otros pescados y no es para nada sano. A mí me encantaba, lo comía siempre hasta que me empecé a informar y realmente es un veneno. Su cultivo supera en horror al pollo", dijo el reconocido cocinero francés Christophe Krywonis al diario La Nación.

El problema con el salmón que se vende en los restaurantes y en las pescaderías es no que se desarrolla en mar abierto, sino que son peces que se producen en jaulas instaladas en el mar, donde son alimentados con productos especiales.

Los salmones producidos en los criaderos consumen alimentos balanceados y la carne queda de color grisáceo, como la de los otros pescados. Para que tenga el color característico, se les dan otros suplementos alimenticios.

“Venga de donde venga, el color de los salmones de granja es la base de un próspero negocio en el que hasta existen cartas de colores para que cada granjero elija el tono de rosa con el que quiere teñir a sus peces”, advierte una publicación española dedicada a la gastronomía.

La revista dedicada a la gastronomía Joy explica que la periodista Soledad Barrutti publicó el libro “Malcomidos”, en el que entre otros temas se encargó de investigar la producción de salmón en Chile. Y descubrió que “los salmones reciben tranquilizantes (entre muchos otros químicos, antibióticos y sustancias ajenas a su naturaleza) para tolerar las condiciones de hacinamiento bajo las cuales crecen, apretujados de a miles en mega-jaulas donde se los engorda lo más rápido posible en base a una dieta de laboratorio, hasta el momento de faenarlos”.

“Claro que el dilema va más allá de la compasión que uno podría sentir frente al sufrimiento de estas criaturas submarinas nacidas para ser devoradas. El gran problema es que las piscifactorías chilenas, cuna de casi el 100% del salmón que se consigue en la Argentina, completan todos los casilleros de lo anti-sustentable”, agrega la revista.

Hace unos años hubo una polémica pública en Noruega -principal productor de salmón en el mundo- cuando algunos especialistas salieron a decir que no era aconsejable el consumo de salmón más de dos veces por semana para las mujeres embarazadas y los niños, ya que podían desarrollar enfermedades, debido a los contaminantes que contienen.

Anne-Lise Bjorke Monsen, integrante de un laboratorio independiente, precisó que "los contaminantes encontrados en el salmón de acuicultura tienen una mala influencia sobre el desarrollo del cerebro, y son asociados con autismo, con hiperactividad. Sabemos también que pueden tener un efecto negativo sobre las defensas (sistema inmunitario), sobre el sistema hormonal y el metabolismo. Se transmiten también por lactancia. Si se necesita omega 3 provenientes del pescado, la caballa y el arenque están muy bien”.