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Estar Mejor

¡Sacá al cigarrillo de tu vida!

Además de ser una adicción, fumar es un hábito con todo -pero todo- en contra: el olor en el pelo, las manos, la ropa, en todas partes. El color amarillo en los dedos, las manchas en los dientes, el aliento nauseabundo. Si fumás y querés dejar, esta nota es para vos.

 

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Lo importante es tomar la decisión. Y será la mejor que hayas tomado en tu vida, ¡sabelo! Es sabido que muchos fumadores hacen todo por renunciar al vicio pero no encuentran la motivación adecuada. No caigas en la desmotivación. Empezá por estos pasos:

Fijá una fecha. Sin excusas, sin decir “cuando me sienta mejor, cuando pase el examen, o cuando termine la dieta”. Sea cual sea el método que elijas, tiene que haber un dead line. Todos los días son buenos días para dejar de fumar: por vos, por quienes te rodean, por tu bolsillo.  

 

Pensá positivamente. Podés anotar las ventajas del abandono, no sólo las físicas. La lista será muy extensa. Las desventajas serán igual a cero, salvo la desesperación por no recaer, que pondrá a prueba tu voluntad y si lo lofgrás, sentirás que el mundo te pertenece.

 

Alejá tu mente de la idea del tabaco. Buscá las actividades que más te gusten e inyectales turbo: leer, reordenar los muebles de la casa, adelantar trabajo. Si podés, evitá actividades que te producen stress.

Hacé ejercicio. Si no hacías, empezá alguna actividad ya mismo. Si es bien aeróbica, mejor, porque te ayuda a transpirar toxinas. Todo lo que sea movimiento te va a relajar y a sacar la ansiedad.

 

 

Bebé mucho líquido, en lo posible agua y jugos. Las infusiones también valen. Chicles y caramelos ácidos son trucos para tener en cuenta. Evitá el alcohol, que muchas veces pide acompañarse con un cigarrillo.

Dieta sana. Sí o sí. Intentá no lanzarte sobre la comida como si fuera el último día sobre la Tierra. Esquivá cenas, reuniones sociales con mucha comida o invitaciones a eventos. Es un esfuerzo sólo por las dos primeras semanas. Si te cuesta, ¡inventá que te vas de viaje!

Enfocate en el día a día. Un día sin fumar es mejor que tratar de cumplir el “para siempre jamás”. La noche en que te vas a dormir sin haber fumado en todo el día, es gloriosa. Vivila como tal.

Te ahorrás una fortuna. El bolsillo te lo va a agradecer, tanto por no gastar en cigarrillos como en el ahorro en tratamientos antiage, ya que evitarás arrugas y piel opacada.

 

En los primeros días, aferrate a estos sucesos:

Vas a respirar mejor. La capacidad pulmonar va a ser más grande. Tomá aire profundamente y verás que la bocanada es mucho más profunda.

Manos, piel, y ropa en general ya no tendrán olor a cenicero. Recuperarás el gusto y el olfato.

Vas a dormir mejor y la piel enseguida se pondrá más bonita, más luminosa.

Podés apelar a alguno de los grupos de autoayuda, en organismos públicos y privados. Hay medicaciones y distintos tratamientos. Vas a ganar en años y en salud.

 

 

Consecuencias del tabaquismo en mujeres (después de estos ítems, dudamos que quieras prenderte un pucho)

Según algunos datos de la OMS, el consumo de tabaco puede traer crecimiento del vello facial, moretones en la piel y riesgos de infección. 

El cabello se vuelve opaco, y en algunos casos, de color gris.                    

La epidermis pierde elasticidad en general: las fumadoras tienen 5 veces más arrugas que las que no fuman.

Se adelanta la menopausia, las menstruaciones pueden ser dolorosas e  irregulares.

 

Aumenta la propensión al sobrepeso.

En embarazadas, se incrementa la tendencia a presentar complicaciones como embarazos ectópicos, placenta previa o desprendimiento de la misma, además de las consecuencias nocivas para el bebé en desarrollo.