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Más pinas que las gallutas

¡Fellatio mata Prozac!

El sexo oral combate la depresión, pero como todo lo bueno, también tiene sus secretos.

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¿Qué más le podemos pedir a la naturaleza, si ya es lo suficientemente generosa al obsequiarnos juegos sexuales que aparejan beneficios para la salud? El sexo oral es beneficioso, pero atendiendo ciertas cuestiones, es aun mejor.

Cuando hablamos de sexo oral decimos lamer, besar, chupar y hasta morder los genitales de nuestra pareja sexual. Cuando es el hombre quien recibe los labios se llama fellatio, y cuando es la mujer, cunnilingus. Lejos de lo que algunos creen, el sexo oral provoca placer no sólo al que lo recibe sino también al que lo practica, aunque tranquilamente puede no gustarte y no es el fin del mundo. Pero si a los participantes de un encuentro sexual les copa y todos están de acuerdo, es una experiencia fabulosa. Siempre teniendo en cuenta la prevención y el cuidado.

Hay algunas cuestiones a tener en cuenta que hacen que el goce en esta materia sea más apetente, a saber: primero que nada, es importante que tu pareja mantenga ciertas normas de higiene. Explicale que si se lava y está limpio, será mucho más placentero para vos. Si viene de un día agitado, puede pasar un ratito por el baño y lavarse la entrepierna con jabón de bebé.

Está bueno comenzar con un juego previo, sin necesidad de que abras la boca como un hipopótamo. Con unos besitos suaves y mimosos la crecida será inminente. No pierdas detalle de cómo aumenta su excitación, entregate a ese placer que es especial para vos también.

La posición debe ser la que más cómoda les quede: parados, sentados, en la cama, en el sofá, en la ducha, etc. El 69 es un tema aparte, que refiere a dos en simultáneo. A muchos les resulta incómodo porque sólo quieren ser atendidos y entregarse al placer, o bien sólo estar atentos a proporcionarlo, sin mezclar ambas posibilidades.

Salvo que te guste, no lo dejes manipular tu cabeza. Vos tenés que llevar tu ritmo y él se tiene que entregar. Podés contarle (no durante, sólo antes o después, ¡por favor!) que existe una determinada especie de monos, los bonobos, que practican sexo oral como algo lúdico, y de paso le explicás que te duele un poco la cervical cuando se pone muy intenso. Si quiere alguna cosa específica, que te lo diga, con suavidad, como parte del juego.

Algo que genera cierto desagrado en muchas es que el hombre eyacule en dentro de boca. Si no te gusta, avisale. Si lo hace igual, mordésela. Fuerte. Por otro lado, si querés que lo haga pero temés -por ejemplo- vomitar o que te den arcadas, relajá la garganta y tratá de manipular “la situación” de manera que puedas hacer un buche o tragar directamente, según tu preferencia (o lo que te de menos asco).

Y cuando te lo hacen a vos, no tengas dudas al decir exactamente qué querés. Las mujeres tenemos ritmos y recovecos diferentes en nosotras. A algunas nos gusta más suave, a otras más fuerte, a algunas más rápido, a otras más lento. Muchas veces, la excitación masculina no repara en que el juego previo es tan o más excitante que la penetración y todo lo demás, y estimular muy intensamente de entrada puede ser molesto: “papu, tranqui con la lengua que no es un helado”.