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Actualidad Violencia de género

Cinco femicidas que marcaron a sangre y fuego la historia argentina

A poco más de un día del Paro Nacional de Mujeres, un repaso por la mente de varios femicidas de los más escalofriantes de la historia reciente. 

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Parte de la solución del alarmante problema que representa la violencia de género es visibilizar a sus protagonistas. Es una forma de poner a la luz el mecanismo perverso que lleva a que algunos hombres reaccionen con furia homicida ante la libertad y autonomía de las mujeres que consideran como objetos de su propiedad.

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Las mujeres no cesan sus reclamos ante la falta de soluciones. 

Así, en la previa del Paro Nacional de Mujeres convocado para concientizar sobre el tema, los femicidas que marcaron la historia criminalística argentina

Guillermo Luque y Luis Tula

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Luque (izquierda) y Tula (derecha) durante el juicio por el femicidio de María Soledad. 

Símbolo de la connivencia del poder político y policial al momento de encubrir femicidios, Guillermo Luque fue el asesino de María Soledad Morales en el marco de una fiesta en la que participaron varios "hijos del poder" catamarqueño.

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María Soledad, víctima de uno de los crímenes más repudiados de la historia argentina.

La adolescente fue torturada, violada y ultimada con una dosis letal de cocaína, y su cuerpo apareció mutilado. Instrumental en la muerte fue Luis Tula, quien era novio de María Soledad y la entregó a los hombres que la vejaron. Actualmente, tanto Luque como Tula están libres luego de pasar por la cárcel. 

Fabián Tablado

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Fabián Tablado y la que se convertiría en su víctima, Carolina Aló.

113 fue el número que marcó el caso Carolina Aló. Esa fue la cantidad de puñaladas que su novio, Fabián Tablado, le asestó para matarla en 1996. "Crimen pasional" decían los medios en aquel entonces, aún lejos del reconocimiento de la figura legal de femicidio.

Aló, de 17 años, murió en su propia casa intentando huir del hombre que amaba, quien previamente la había sometido a varias golpizas. Años después, ya en la cárcel, Tablado se casó con una mujer que eventualmente lo denunció por violencia de género. 

Ricardo Barreda

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Un recorte de diario que da cuenta del juicio a Barreda.

Su extrema frialdad e inconmovible expresión contribuyeron a convertir a Ricardo Barreda en una figura escalofriante, lo cual exacerbó el morbo de medios y público. Más considerando el alcance y crueldad de su crimen: armado de una escopeta, ultimó a toda la rama femenina de su familia. Muchos más detalles de su vida se pueden leer en "Conchita", el libro de Rodolfo Palacios.

Su esposa Gladys McDonald, sus hijas Cecilia y Adriana, y su suegra Elena Arreche murieron bajo sus balas y la Justicia le cayó encima con todo su peso. Barreda fue condenado a cadena perpetua, aunque desde el 2008 goza del beneficio de prisión domiciliaria.

Fernando Farré

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Carolina Schaefer, víctima de su marido Fernando Farré. 

"Rasgos psicópatas y paranoides" e inexistencia de "angustia y arrepentimiento" son apenas algunos de los calificativos que el informe de los peritos psiquiátricos le lanzó a Fernando Farré. Incapaz de procesar el hecho de que su esposa, Claudia Schaefer, había decidido al fin escapar de su violento influjo, el empresario la degolló en un marco increíble: una reunión en la que también participaban los abogados de ambos y su madre.

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Farré, minutos después de cometer el femicidio. 

El rostro ensangrentado de Farré mirando a la cámara con un gesto que eriza la piel, tomada al momento de su detención, constituye la postal más contundente del brutal femicidio. 

Matías Farías y Juan Pablo Offidani

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Matías Farías, uno de los femicidas de Lucía Pérez, jamás mostraba su rostro en fotografías.

La extrema brutalidad del femicidio de Lucía Pérez sin duda marcó un antes y un después de la lucha por los derechos de las mujeres en Argentina. Detrás del hecho están Matías Farías y Juan Pablo Offidani, dos dealers que atrajeron a su casa a la adolescente de 16 años para luego violarla, obligarla a consumir drogas por la fuerza y, en un exceso de violencia inconcebible, provocarle la muerte por paro cardíaco de la mano del dolor extremo que sufrió al ser empalada. El miércoles, un Paro Nacional de Mujeres buscará que, al menos, la muerte de Lucía no haya sido en vano.