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Hijocracia: por qué avanza la dictadura de los hijos

Lidiar con chicos que no aceptan límites y “controlan” a sus padres es más complicado de lo que parece. La psicóloga y psicoanalísta Carolina Lozada, explica este moderno fenómeno y ofrece algunos tips para entenderlo y prevenirlo. Escuchá la entrevista completa.

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En una entrevista con el programa La Cornisa, de radio La Red, la psicóloga, Carolina Lozada,  habla de los que se conoce como “hijocracia”, el poder de los hijos. Es decir, cuando los padres retroceden en vez de poner límites claros, y los niños avanzan ganando terreno sobre los padres. En la entrevista, la profesional, explica, por un lado , la comodidad en la que caen lo padres sin saber lo mal que esa conducta de los adultos le hará a ese niño que, en algún momento será padre. Y por el otro, en lo que se convierte ese vínculo, que la profesional llama “la dictadura de los hijos”.

“El antídoto para la hijocracia es poner límites”. Y eso no es lo mismo que ser autoritarios.

Para Lozada, "el antídoto para la hijocracia es poner  límites, que los padres puedan poner límites y no dejar hacer. Algunos oscilan entre un autoritarismo y un dejar hacer. Se ha perdido el sentido de la autoridad, los hijos se terminan comportando como pequeños dictadores, y eso se traslada luego a otros ámbitos, como la escuela,"explica la psicóloga.

Se ha perdido la autoridad y los hijos se terminan comportando como pequeños dictadores.


"La sociedad del siglo pasado era diferente, la crianza de los niños era más uniforme. Ahora todo es más diverso, los padres y las madres trabajan muchas más horas”. 

Los padres que no ponen límites a tiempo estarán criando adultos que serán manipuladores.

“Cuando llegan a la casa se sienten con mucha culpa por el tiempo que estuvieron fuera. Eso hace que los dejen hacer; y además pululan muchas teorías que dicen que es mejor dejar hacer, cuando eso no es cierto. Siempre para la educación de los chicos lo importante es poner límites, eso no significa castigos”.

La psicóloga insiste con el tema central para enfrentar esta problemática. “Los chicos hacen lo que quieren porque los padres no ponen límites, esperan que un tercero lo haga y tampoco hay quien. Pueden convertirse en adultos manipuladores, pueden hasta caer en depresión o desamparo. No poner límite tiene que ver con la caída de las funciones parentales: no hay padres que cuiden, protejan y guíen.", aclara. 

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la Psicóloga carolina Lozada, explica las consecuencias de esta tendencia. Fuente: Ejes