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Cómo es el “cazador-asesino” que Inglaterra envió hace cinco años a Malvinas

Fue durante una escalada diplomática con el por entonces Gobierno de Cristina Kirchner.

Después de que los familiares de la tripulación del ARA San Juan denunciaran que la nave desaparecida había sido perseguida en julio durante seis horas por un submarino británico, ahora se suma el testimonio del suboficial segundo Roberto Daniel Medina (tripulante del ARA), quien le advirtió a su hermana el cuatro de noviembre que los habían buscado un helicóptero inglés y un buque chileno. “Hay mucho movimiento allá”, sumó, en alusión a las Islas Malvinas.

El ARA San Juan permanece desaparecido desde el 15 de noviembre. La última foto de la tripulación.

Ambos datos ponen de nuevo sobre la mesa la zona de exclusión total dispuesta en 1982 por el gobierno Británico, que cubre un radio de 321 kilómetros desde el centro del archipiélago. Desde la Guerra, cualquier buque o nave que ingrese puede ser atacado sin previa advertencia. En su última comunicación, Medina advirtió además que estaban navegando “cerca de las islas”.

El mensaje de WhatsApp de uno de los submarinistas.

La escalada diplomática protagonizada por el entonces Gobierno de Cristina Kirchner hizo que el Gobierno británico enviara en mayo del 2012 a uno de sus submarinos nucleares más poderosos para reforzar la defensa militar de la zona. Mandaron al “cazador-asesino” armado con misiles y torpedos de gran potencia, en el marco del treinta aniversario de la Guerra.

El HMS Talent es el submarino nuclear que envió en 2012  el Reino Unido a Malvinas.

Su nombre real es HMS Talent y es una de las naves más modernas de la Royal Navy. Además del armamento, posee cámaras y periscopios con la capacidad de tomar imágenes termales. “Patrullará las aguas de las Falklands y mantendrá la vigilancia. Para eso se construyó, para proteger los intereses británicos”, advertía en su momento a The Sun una fuente del ministerio de Defensa inglés.

La noticia conmocionó al mundo y el temor de un nuevo conflicto bélico se instaló incluso en los medios británicos. El propio Sun, quien dio la primicia, llevó la tensión a su título: “Inglatera Vs. Argentina: nosotros llevamos el submarino”. Se trataba nada más y nada menos de una nave construida para hundir buques de guerra y submarinos con misiles Tomahawk de un alcance de 1.600 kilómetros.

Así presentaban la noticia en Inglaterra: "Inglatera Vs. Argentina: nosotros llevamos el submarino".

“En caso de confirmarse, estaríamos frente una provocación por parte de Gran Bretaña, ya que ese accionar viola todos los acuerdos de Zona de Paz del Atlántico Sur. La actitud de la Defensa inglesa es una provocación no sólo para la Argentina, sino para todos los países de la región y del Atlántico Sur”, expresó en su momento Daniel Filmus, por entonces presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara alta.

Desde entonces, la “militarización” de la zona creció. De hecho, el diez de noviembre de este año, cinco días antes de la desaparición del ARA San Juan, el premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel denunció la existencia de submarinos nucleares en las Islas durante su participación en la reunión internacional sobre desarme titulada "Perspectivas para un mundo libre de armas nucleares" organizada por el Vaticano.

La tripulación del "cazador-asesino", como llaman en la Royal Navy al poderoso submarino.

"Es indignante lo que está pasando. Podemos hablar de muchos tratados internacionales contra las armas nucleares, pero no se respetan. En América latina tenemos el tratado para la proscripción de armas nucleares de Tlatelolco, pero tenemos submarinos nucleares en las islas Malvinas, ocupadas por el Reino Unido".

¿El ARA navegó por la zona de exclusión?

“No sé si se habrán acercado mucho a Malvinas, no sé cómo será el tema político. Eso es lo que nos dijo y es lo que nos queda a nosotros”, aseguró Jesica, su hermana, al diario La Gaceta. “En esa fecha, el submarino se encontraba atravesando el Canal de Beagle”, sostuvieron a este portal desde la Armada.

 

La zona de exclusión impuesta por los ingleses es de 300 kilómetros.

En efecto, el recorrido del ARA iba del puerto de Ushuaia al de Mar del Plata, un punto de partida cercano a la zona de exclusión. La última posición reportada de la nave fue a 430 kilómetros de la costa, al sudoeste de la Península de Valdés, en plataforma argentina.

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