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12 razones por las que adoramos jugar a Mario Bross

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12 razones por las que nos encantaba jugar Super Mario Bros.

 

1.  Cualquiera podía jugarlo en minutos. No habían combinaciones complicadas, no necesitabas habilidad extrema, ni tener años de experiencia con videojuegos. Tomabas el control y ya podías romper bloques, evadir enemigos y recolectar ítem, con tan sólo hacer saltar al querido Mario.

2. Romper, romper y romper Qué mejor que liberar el estrés rompiendo ladrillos… y además, algunos tenían tesoros escondidos. Podíamos pasarnos horas golpeando bloques con monedas de oro ocultas, o tomar un caparazón de tortuga para arrojarlo a los enemigos.

3. Una verdadera aventura… con acción. habían muchos niveles, y muchos obstáculos, pero no existía una sola parte del mapa donde no podías entretener pisando tortugas, rompiendo bloques o buscando monedas, e inclusive disparando bolitas de fuego gracias al toque de aquellas flores mágicas.

4. La música Quien no se sabe alguno de los temitas de Mario. La música más pegadiza, reconocible fácilmente por cualquier “gamer”. Hoy día muchos llevan como tono de su móvil aquellos grandes hits de Mario Bros.

5. Variedad de escenarios increíbles. El juego te lleva a lugares que son sencillamente imposibles. Desde mundos de hielo, de fuego, niveles sub acuáticos e inclusive campos abiertos llenos de plantas carnívoras, o aquellas famosas alcantarillas cargadas de monedas de oro, y no olvidemos el cielo.

6. Jugable en familia. No había problema que lo juegues con tu hermano menor, tus hijos, o que venga tu madre (o tu esposa) a llamarte la atención por algún juego con violencia o sangriento, como la mayoría de los que existen hoy día. con Mario Bros podemos sentarnos a jugar en familia, y en equipo, sea como Mario, como Luigi e inclusive como la princesa. Nada mejor que un juego apto para todos los públicos.

7. En un mismo juego, nunca somos un mismo Mario Súper Mario Bros introdujo aquella maravillosa posibilidad de convertir a tu personaje de acuerdo a tu habilidad, consiguiendo súper poderes. Podíamos consumir ítems que nos permitían cambiar de tamaño, y en caso de ser dañados, no perder una vida, sino que sencillamente volver a reducirnos de tamaño. Obviamente que si ya éramos el Mario grande, nuevos ítems nos otorgaban otros poderes, como disparar bolitas de fuego (para asar tortugas asesinas) o volvernos invencibles por un tiempo, arrasando con todo al pasar.

8.  Jugar en las nubes! No, es Goku, es Mario. Cómo olvidar el nivel del cielo. Cuando podíamos trepar aquella enorme planta. Súper Mario ofrecía la posibilidad de cambiar de escena en un mismo nivel con mucho ingenio. La imaginación enriquecedora en todo el juego permitía caminar en las nubes, meternos en el subsuelo, o inclusive pelear bajo el agua, todo en un mismo nivel.

9. Trucos y más trucos Hablar del clásico Súper Mario sin mencionar al famoso “1 UP” cuasi infinito, es como olvidarnos de la princesa Peach. Este divertido juego introdujo también aquellos trucos que permitían, con los pasos correctos, poder trancar un caparazón de tortuga o hacer rebotar otros, jugar sin ningún tipo de preocupaciones. Esta clase de “huevitos de pascua” escondidos por el juego, es lo que le daban ese toque tan particular a Súper Mario Bros.

10. Yoshi: o “no me molestes, o te come mi dinosaurio”. Súper Mario también es un juego que en cada entrega se reinventaba casi totalmente. La versión de Súper Nintendo, el recordado “Súper Mario World” nos permitía “adoptar” una mascota, alimentarla y manejarla para jugar mejor. Esa mascota era un dinosaurio, que además de escupir fuego, saltar, volar y otras prestaciones, podía sencillamente… comerse a los enemigos! Qué mejor que  tener tu propio dinosaurio Yoshi

11. Enemigos tan queribles como Mario y Luigi. Era tan difícil encariñarse con  casi todos los enemigos del juego (hasta las balas de cañón) estaban fantásticamente impregnadas de personalidad. Cómo olvidar aquellos peces, fantasmas o los famosos bloques gigantes con ojos. Todo un mundo “vivo” lleno de movimiento y personajes entrañables.

12. Infinitamente re-jugable. Es probablemente lo que hace de Súper Mario, un juegazo. Podemos jugarlo una y otra vez. No importan los años, no importa la plataforma, ni la cantidad de veces que vencimos a Bowser, y ni mencionar las veces que rescatamos a la princesa Peach! Ya sea con nuestros viejos amigos, o nuestros hijos pequeños, Súper Mario sigue y seguirá siendo tan divertido como aquella primera tarde con el Nintendo.