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Los opinólogos, un mal que crece

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Es fácil saber lo que tienen que hacer los que juegan del otro lado de la pantalla. “¿Por qué no hizo eso? Era más fácil de la otra forma, muerto. ¿Para qué te pagan millones de euros?” Pero claro, opinar es gratis y lo hace cualquiera, con una naturalidad envidiable. Me gustaría hablar con tal libertad, pero no puedo porque algo adentro me lo impide y no se bien que es. Será que entiendo que no me puedo ni comparar con ellos, que si fuera tan bueno como todos se creen estaría jugando ahí. O si fuera mayor, sería el entrenador y daría órdenes a los fuera de serie. Me da tristeza y bronca como crece la especie que destruye los proyectos solo pensando en los resultados: los opinólogos. No les importa cómo se dan las cosas o en qué circunstancias, solo quieren llevarse los 3 puntos a casa. Y es normal, todos queremos ganar, pero a diferencia de ellos, a mi si me importa el desarrollo del juego, del partido.

Si ganamos, somos los mejores del mundo y Messi es el mejor de todos los tiempos. Ahora, si perdemos… Agarrate, somos un desastre y Messi no hizo nada, solo juega bien en el Barcelona y no siente la camiseta de la Selección Argentina. Esos, que cuando nos hizo pasar de ronda, porque sinceramente sin él no sé hasta dónde llegábamos, lo idolatraban y lo ponen en el podio de los mejores de la historia. Pero si la cosa no se da como queremos, lo matan. Cuando nos va bien, hablan del nivel extraordinario que tiene la Selección. Nos va mal y el único culpable es Messi, como si fuera el único que juega y empiezan a hablar de lo extra futbolístico. “¿Por qué no canta el himno? No merece jugar en la Selección” ”En Argentina no hace lo mismo que en el Barcelona”. Y claro que no, juega con otros jugadores y con otra idea futbolística en muchas ocasiones. Por suerte ahora llegó Martino al banco de Argentina, entrenador que comparte la idea de Guardiola, salvando las distancias. Pero los argentinos no nos conformamos con nada. Hace algunos días la Selección empató 2 a 2 con Paraguay y se le vino el mundo abajo al “Tata”. Que somos un desastre, que juegan sin ganas, que siempre lo mismo. Ni me quiero imaginar si ganamos la Copa América, nada los dejara tranquilos. Muchos dirán que no tiene importancia esta copa, solo sirve el Mundial. Otros argumentarán que había que ganarle a Alemania y no se hizo. Tantas cosas sin sentido que se dicen. Y me soprende como critican a Messi sin sentir vergüenza, me dan pena. Un verdadero crack que elude a 6 rivales como si fuera fácil, con naturalidad. Un futbolista que cada día me hacen convencerme aún más que no es humano, es de otro planeta. Hace cosas que nunca vi en mi vida y no creo volverlas a ver. 

El jugador de fútbol es visto como un robot, maquinas sin sentimientos que les da lo mismo ganar o perder, total solo les importa la plata. Estoy seguro, convencido de que los que más ganas tienen de que les vaya bien son ellos y no por los premios que reciben, sino por la gloria. Pero cada día nos gobierna un poco más la impaciencia. De nada sirven los procesos a largo plazo. Solo quieren ganar en el corto plazo y eso nos está destruyendo año tras año. Cada vez son más los entrenadores que duran un torneo como mucho, o hasta se van a los cinco partidos de recién haber asumido. Los resultadistas se expanden con gran rapidez y cada vez se disfruta menos del buen juego. “¡Revientenla! ¡No sirve salir jugando por abajo!” La pelota muere lentamente por culpa del negocio que es el fútbol, de los resultados. Es normal querer ganar, es la naturaleza del juego. Pero hay formas y formas de querer ganar.

Debe ser difícil ser mejor que los protagonistas pero estar viéndolo desde el sillón de tu casa. Qué vida complicada, nadie te entiende.

Perdón Messi, perdón “Tata”, no saben lo que dicen. Para ellos todo es fácil.