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Deportes antes del clásico

No culpes a la lluvia: crece la polémica por el césped de la Bombonera

Las autoridades del club responsabilizan a las precipitaciones de los últimos días y a la sombra que generan los palcos por el mal estado de la cancha. "Es una amargura que pase esto", reconoce el vicepresidente. El antecedente del Kempes.

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Las autoridades de Boca culpan a las lluvias constantes y a las sombras de los palcos por el mal estado de la cancha. El club de la Ribera enfrenta dos compromisos claves en los próximos días: mañana ante Deportivo Cali (Copa Libertadores) y el domingo nada menos que contra River (Torneo Transición).

Así quedó la cancha tras el partido contra los marplatenses.

Este martes se encendió la alerta: la TV mostró un césped incluso en peor estado que el que se había visto contra Aldosivi. El sábado quedó claro que la pelota no circulaba con normalidad y algunos jugadores tenían problemas para mantener la estabilidad.

En la franja ubicada del lado de palcos, el sustrato está "totalmente húmedo" y genera un terreno blando, reconoce un comunicado oficial.

Ese edificio "es un gran generador no sólo de sombras sino también de una pantalla contra el viento y aireación, lo que produce una zona muy crítica que dificulta las tareas de prevención", agrega el texto, que habla de un "perfil de tierra" saturado.

Las autoridades aseguran que los especialistas en el campo de juego deben "desarrollar nuevas estrategias para mitigar inmediatamente el tema". También se prevé que Boca apela a un método conocido: volcar arena para lograr una mayor absorción del agua, una solución muy cuestionada antes del partido que Argentina jugó con Bolivia en el estadio Kempes de Córdoba.

Vista aérea del Kempes antes del partido por Eliminatorias.

Los directivos, por otra parte, plantean que se está trabajando en "la adquisición de tecnología específica que refuerce las obras ya realizadas, como nuevas luces, ventiladores y bombas de achique de napas".

La lona que el club adquirió hace poco tiempo no volvió a colocarse. Cuando se acumula mucha agua, los efectos sobre el césped también son negativos.

Esta vez la lona no se usará.

"Gastamos muchísimo dinero y es una amargura que pase esto. En este momento hay que asumir lo que está pasando y trabajar para que no pase más", reconoció el vicepresidente Rodolfo Ferrari.