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Dinero empresas

El modelo Netflix jaqueado por los vaivenes económicos de la Argentina

La plataforma de series y películas on line festeja con los nuevos aires políticos locales y sueña con el fin de las restricciones a la salida de dólares. No tiene oficinas locales y habría estado en la mira del gobierno K, que no veía con buenos ojos que “fugaran” unos US$ 100 millones por año. Ahora, promete producir una serie en el país. 

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Netflix es un hit en la Argentina. Si bien la compañía no da cifras oficiales, según datos del mercado, tiene 1 millón de usuarios. Es una verdadera panacea para los fanáticos de las series y películas, que puede tener un universo gigante de contenidos en sus televisores inteligentes o computadoras. Es más, con títulos propios como House of Cards, Sense8 y Narcos, la empresa también se posiciona como un nuevo gran jugador en la producción de contenidos. Así, Netflix se planta y desafía de frente a los gigantes de Hollywood y las grandes cadenas de televisión.   

Pero los vaivenes del país pusieron su modelo de negocios contra la pared: la imposibilidad de enviar dólares a EE. UU. y cierto encono que la empresa habría provocado con altas esferas de la administración K, hacen que la empresa cuyo CEO global, Reed Hastings, acaba de visitar el país esta semana, salude más que entusiasmada la llegada de Mauricio Macri a la presidencia.

Redd Hasting estuvo esta semana en la Argentina. 

¿Qué pasó? ¿Analizó Netflix irse del país? No, pero estuvo cerca. La compañía –que no quiso hacer declaraciones para esta nota– desembarcó en el país en 2008, y luego de un breve período en el cual su tarifa mensual fue fijada en pesos, la dolarizaron y pasó a cobrar sus tradicionales US$ 7,99.

El servicio se contrata con tarjeta de crédito internacional y se engloba dentro de la categoría “dólar turista”: el oficial más el 35% (que luego el contribuyente puede descontar de ganancias). Hoy, el servicio local cuesta unos $ 104 mensuales. La empresa no tiene oficinas ni razón social en el país, muchos menos empleados.

Así, cada usuario contrata el servicio on line con su tarjeta y luego, cada mes, el banco emisor del plástico le gira los dólares a Netflix en Estados Unidos. “Esa operatoria es habitual”, detallan en una de las principales tarjetas de crédito del país. “No tendría que haber problemas: el Gobierno le permite a las entidades girar los dólares de este rubro sin restricciones. Pero en tiempos de cepo las cosas no suelen ser tan fáciles”, agregan desde un reconocido estudio especializado en impuestos.

Según pudo saber BigBang, Netflix entró en el radar del Ministerio de Economía kircherista, donde no pareció razonable que una empresa extranjera que no está radicada en el país, que no tiene empleados y que tributa sólo Capital –ver más adelante–, “fugue” más de US$ 100 millones por año.

Más allá del peso de la cifra, en tiempos de batalla cultural, los símbolos importaban. Y más de una entidad financiera habría recibido un llamado para pedirle que “frenen el envío” a la reina de las series on line. Una modalidad informal y no registrada pero muy habitual en la Argentina desde el ex secretario de Comercio, Guillermo Moreno, en adelante. 

Nuevos aires

Cómo sea, las elecciones –y sobre todo las promesas de Macri– calmaron las aguas. Hasting y, sobre todo, los directivos regionales a cargo de la operación local, respiraron aliviados con el triunfo de Cambiemos. Están seguros de que, con la próxima administración, se terminarán las llamadas y los retrasos.

Por las dudas, ayer martes, Hastings dio una charla pública y destacó el interés de la empresa por el país. Es más, como atendiendo el reclamo K nunca oficializado –y quizás para evitar futuras confusiones– prometió hacer una producción local, aunque no dio más datos. “En septiembre de 2011, Argentina fue el primer país de habla hispana donde Netflix lanzó el servicio y ahora estamos listos para encontrar la primera producción original hecha localmente para una audiencia global”, dijo.

También se explayó sobre el futuro de la televisión. “Netflix y otros servicios, incluyendo las señales de TV lineal que están ofreciendo su programación en la web, están cambiando las reglas. Hoy la televisión es on demand, se puede ver en cualquier pantalla y los contenidos son personalizados. Estamos transitando el comienzo de la era de la TV por Internet, que modificará a toda la industria incluyendo a la piratería”, aseguró Hastings.

Problemas

Netflix que nació en EE. UU., como una empresa de alquiler de películas (en VHS y DVD) que se devolvían por correo, estuvo a punto de desaparecer pero optó a tiempo por el universo digital. Y acertó como nunca: es la principal red de televisión por Internet del mundo, tiene presencia en más de 60 países y casi 70 millones de usuarios que ven 100 millones de horas de series y películas por día. En los primeros 9 meses de 2015 facturó casi US$ 5.000 millones.

El servicio tiene 70 millones de usuarios globales.

Sin embargo, su presencia suele levantar polémica. Por ejemplo, las empresas proveedoras de Internet “la odian”. Si bien asoma como una aliada que aporta clientes, les quita mucho ancho de banda y, lo peor de todo, sin pagar nada. Las empresas que dan internet –en el país, Telefónica, Telecom y Fibertel, de Clarín, son las principales– no ven con tan buenos ojos que se vean obligadas a invertir en sus redes mientras nuevas compañías de contenidos –como Facebook, Youtube y, justamente, Netflix– no lo hacen.

Según Cisco, para 2018, el 85% del tráfico de Internet será streaming. En una red de Internet local promedio, ya un cuarto del tráfico corresponde a Netflix (otro cuarto a Youtube). Y el cliente exige que el servicio funcione a la perfección: a nadie le gusta que su serie preferida se corte justo en el momento cúlmine. Para eso, hacen falta inversiones.

Por el momento, Netflix sólo colocó servidores especializados en los principales proveedores locales para evitar cortes y eficientizar el servicio. Estas empresas la miran de reojo, la quieren tener cerca pero saben que, de a poco, se está convirtiendo en un “enemigo”.

House of Cards: primer éxito propio de Netflix. 

Otro punto muy polémico fue el llamado “impuesto Netflix” de la Ciudad de Buenos Aires. En 2014 el gobierno porteño impulsó una retención del 3% de impuesto sobre los Ingresos Brutos a servicios como Netflix y Spotify. Pero nunca salió: se suspendió su entrada en vigencia justamente porque empresas como Netflix no tributan ingresos brutos por no estar en el país. 

"Se establece un Régimen de Retención del Impuesto Sobre los Ingresos Brutos respecto de la contratación de servicios de suscripción online para acceder a películas, TV y otros tipos de entretenimiento audiovisual que se transmiten por Internet a televisores, computadoras y otros dispositivos conectados a Internet", decretó la fallida resolución N° 593 del Administrador Gubernamental de Ingresos Públicos de la Ciudad (AGIP).

“Estamos presentes en 60 países y en todos cumplimos las leyes. Pero, en el gran esquema de las cosas, un impuesto del 3% no es tanto”, dijo Hasting ayer.

"Si te querés ganar mi confianza, tenés que ofrecerme la tuya a cambio". La frase es de Frank Underwood, el sínico protagonista de House of Cards, la serie emblema de Netflix. Bien podría graficar la estrategia de la compañía en el país por estos días.