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Show Charlando hasta altas horas

Insomnio y trastornos del sueño invaden la casa de Gran Hermano

Los problemas a la hora de dormir cada vez son más frecuentes. Duermen pocas horas o, cuando lo hacen se cubren con sábanas y frazadas para evitar las molestias de sus compañeros. 

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La convivencia no es fácil, claro está. Se acerca la recta final y la casa de Gran Hermano cada vez está más dividida. Mariano, junto a Matías, Belén y Marian parece formar un cuarteto contra el trío de Francisco, Romina y Florencia. Hoy uno se va y dos nuevos participantes ingresarán al juego para sacarse chispas. La falta de comida, la mala alimentación, el poco descanso y la ausencia de actividades aumenta las complicaciones de dormir las 7 horas de corrido, recomendadas por los especialistas.

Mariano alguno días pasa varias horas durmiendo y luego no logra conciliar el sueño.

La realidad es que necesitan recargar energías y a la hora de dormir todos padecen lo mismo: insomnio o molestias para poder conciliar el sueño. El aislamiento influye y pensar estrategias y maniobras para llegar a la final aumenta la presión de los participantes.  Lo que padecen no está lejos de los síntomas que presenta la sociedad en general.

Según un relevamiento realizado por la neuróloga Stella Maris Valiensi, experta en Medicina del Sueño del hospital Británico de la Ciudad de Buenos Aires, el 20 por ciento de la población padece insomnio. 

Los hermanitos duermen tapados con frazadas para evitar las molestias de la luz. 

Asimismo, dormir mucho también empezó a ser un motivo importante de consulta en los centros especializados, en tanto surgió una tendencia en los últimos tiempos a acostarse cada vez más tarde.

 

En el reality no tienen acceso a la hora, y no llevan control de las horas que pasan despiertos. Sumado a que no tienen una rutina diaria que les genere cansancio se complica calcular cuándo tienen que ir a dormir.

Por lo tanto, hay madrugadas que se las pasan conversando, haciendo juegos que los despabilan aún más. Incluso al ingerir infusiones como mate o café no los favorece. Otros con simplemente charlando de sus propias especulaciones sobre cómo ganar el premio mayor tampoco “se amigan con la almohada”. 

Eloy dormitaba en la casa y espiaba a sus compañeros de habitación.

"Hay personas adultas -especificó la especialista- que necesitan 10 horas, otras ocho y otras seis horas; no dormir nada, lo cual es poco habitual, produce disminución de las defensas, enfermedad, irritabilidad, alucinaciones". Para sumar a esto, Valiensi explicó que en todas las edades existen patologías específicas del sueño y precisó que "adultos y ancianos son los sectores que vemos más frecuentemente".

Los hermanitos son jóvenes pero deberán encontrar la manera de llegar a los últimos días en la casa lo más descansados posibles para terminar el juego sin complicaciones mayores. O bien entretenerse bajo las sábanas hasta lograr el descanso ideal.