Menu Big Bang! News
Show De Bazterrica a Huberto y Vadalá

"Gigolós mediáticos", a la caza de dinero y mujeres famosas

El caso Bazterrica disparó la polémica sobre los hombres que tuvieron su minuto de fama gracias a sus relaciones con famosas. Son los “gigolós modernos” de la farándula. 

Estás viendo esta nota en: Modo Lectura Rápida

Ver nota completa

 

El concepto de “mujer trapadora” era utilizado -en tiempos cuando la sociedad era machista- para aquellas que se aprovechaban de un hombre por su éxito, su fama o su dinero.  En la actualidad son ellas las víctimas. Por su fama o por ser familiar de alguien conocido, como es el caso de la hermana de Flavio Mendoza, ganó trascendencia mediática el término “gigoló”, cuyo abanderado es hoy Javier Bazterrica.

El llamado “gigoló”, Javier Bazterrica, en la mira de la justicia. 

Como este caso se pueden recordar similares. Ser famosa, exitosa y adinerada es el imán para los seudo gigolós o “aprovechadores”. Esta explicación es el origen de la frase “Se colgaron de mis tet…”, tal como dijo Moria Casán. Y no es casual. La diva es el mejor ejemplo ya que sus hombres siempre fueron la “pareja de…”.

Xavier Ferrer Vázquez luego de la separación con la diva siguió presentándose como “ex de Moria”.  La guerra entre ella y Ferrer Vázquez se inició en febrero de 2006, cuando después de cuatro años de amor en convivencia, un fotógrafo lo sorprendió a él in fraganti con una veinteañera. De inmediato se fue de la casa que compartía con Moria y se llevó dos de los cuatro autos con los que ambos se movían habitualmente y terminó en un juicio por los vehículos que la diva perdió.

Asimismo Moria pasó algo similar con Luis Vadalá, a quién enfrentó en el living de Susana Giménez para ventilar los “trapitos sucios” de la pareja. Entre los reclamos, Moria explicó todas las cuentas que abonaba y los beneficios que él obtuvo por ser su pareja. 

Con el último novio con cuál convivió es Bruno Spinetto, con quién hace un año dejó de ser pareja de la diva, pero que también señaló de haber mantenido durante la mayor parte de su vínculo.

Interés económico ante todo

Lo principal y que no debe olvidarse es que los gigolós tienen intereses económicos, además de la búsqueda de fama. Huberto Roviralta cuenta con un apellido de alta alcurnia pero no era un hombre acaudalado cuando conoció a Susana Giménez. Ante la imprecisión a la hora de explicar a qué se dedicaba, se sembró la fama de “vividor” y post divorcio, al que no le faltó escándalo y un cenicero volador, obtuvo 10 millones de dólares acumulados gracias a la “Diva de los teléfonos”. 

Como si fuera poco, Susana también debió soportar las consecuencias de una situación fraudulenta con Jorge Rama, su ex pareja uruguaya. Se le reclamaba 70 mil dólares de cheques impagos que él había entregado pero que contenían la firma de la diva. Luego de varias instancias judiciales se probó que no correspondían a su rúbrica. En consecuencia, se solicitó el procesamiento del empresario por estafa.  

Otros casos que podrían citarse por similitud son el de Nacho Herrero, el ex de Nicole Neumann como también a Martín Barrantes, con quién se casó Carolina “Pampita” Ardohaim.

Ambos conquistaron a las modelos en sus mejores momentos. Eran tapa de todas las revistas y sus relaciones amorosas imitaban e inspiraban a las historias más rosas de Disney. Pero no duró el amor que dijeron que alguna vez existió. Tanto Nicole como Carolina años más tarde reconocieron que por momentos sintieron que también “se habían colgado de ellas”.