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Mundo Mató a sangre fría en 1995

El Papa y CFK insisten en salvar al argentino condenado a muerte

Hoy en los Estados Unidos se debatirá si a Víctor Saldaño le perdonan la vida o lo ejecutan con una inyección letal. “Rezo por él”, dijo Francisco. Y Aníbal Fernández admitió que el Gobierno hace gestiones para salvarlo de la muerte.

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Víctor Saldaño, el único argentino condenado a muerte en el mundo, vive horas decisivas. Es probable que hoy tenga la última oportunidad para salvar su vida porque su caso será debatido en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), en Washington. Está en el corredor de la muerte desde hace 19 años por haber matado a sangre fría al vendedor de computadoras Paul Ray King, de 46 años.

El argentino está por cumplir 20 años en el corredor de la muerte.

El caso

El crimen ocurrió el 25 de noviembre de 1995 en el estacionamiento de un supermercado en Plano, un suburbio de Dallas. Tanto el papa Francisco como Cristina Fernández de Kirchner pidieron clemencia para el cordobés que podría ser ejecutado con una inyección letal. Las apelaciones ante la Justicia estiraron su agonía.

En 2014, Francisco recibió a Lidia Guerrero, la madre de Saldaño.

"Hace más de 10 años que venimos rogando por esta situación. Nosotros no nos hemos quedado quietos. El país estará pidiendo por Saldaño de la mejor forma que lo pueda hacer. Seguirá pidiendo por él en los diferentes foros internacionales”, reconoció hoy el jefe de Gabinete Aníbal Fernández.

“El país estará pidiendo por Saldaño de la mejor forma que lo pueda hacer

El mensaje del Papa

“Siempre rezo por ese cordobesito, sigan luchando porque es lo que corresponde”, le había dicho el papa Francisco a Lidia Guerrero, durante el breve encuentro que tuvieron hace un año en el Vaticano.

Lidia Guerrero vio a su hijo por última vez en 2012.

“Está muy mal. Ya no me reconoce. Es tristísimo lo que está viviendo, lo tienen peor que a un animal. Ojalá Francisco le haya podido hablar a (Barack) Obama en su viaje a los Estados Unidos”, dijo Lidia Guerrero, la madre del convicto.

Saldaño ya no reconoce a su madre y quiere morir cuanto antes.

“Fue discriminado por su condición de latino, además los enfermos psiquiátricos no pueden ser ejecutados”, dijo Juan Carlos Vega, el abogado de Saldaño. En Texas fueron ejecutados más de 500 presos en los últimos seis años.

Hasta ahora, el gobernador de Texas, Greg Abbott, no perdonó la vida de ningún condenado. 
 

Se hizo un documental con su confesión. Cuando le preguntaron si creía en Dios, respondió: “Creo en los dólares”.

Las autoridades no son muy optimistas con el futuro de Saldaño, que sólo quiere morir para no seguir en ese infierno llamado “corredor de la muerte”.