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Policiales motines, amenazas y muerte

Desde el aire, imágenes exclusivas de la cárcel más peligrosa de la Ciudad

En la cárcel de Devoto estuvieron presos los ladrones y asesinos más famosos del país: Puccio, Schoklender, el Gordo Valor y La Garza Sosa. En sus pabellones se vivió la mayor tragedia carcelaria de la historia.

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En los patios solían jugar al fútbol los miembros de la superbanda del Gordo Valor que escaparon en 1994. En esas baldosas gastadas también se vivió una escena que se cuenta como leyenda tumbera: Arquímedes Puccio, el siniestro líder de la banda de secuestradores, bailó una cumbia de Gilda con la Garza Sosa, otro ladrón famoso, después de que le hicieran probar un porro.

Otro de los tristemente ilustres habitantes de esos pabellones fue el siempre polémico Sergio Schoklender, uno de los fundadores del Centro Universitario. La cárcel de Devoto, enclavada en las calles Bermúdez, Nogoyá, Desaguadero y Pedro Lozano, está llena de leyendas. Fue inaugurada en 1927 y en la actualidad depende del Servicio Penitenciario Federal.

En la prisión hay 1700 detenidos.

La cárcel, que tiene 1.700 internos, ha generado polémica entre los vecinos de ese barrio porteño. Dicen que la presencia de la prisión frena el crecimiento de la zona y denuncian que hay muchos casos de secuestros virtuales.

 BigBang te la muestra hoy desde el cielo.

El “habitante” con mas historia

El preso más famoso de la actualidad es Guillermo Fernández Laborda, el “sicario” del clan Puccio, la banda que secuestraba empresarios en la década del 80 en su casa de San Isidro y este año está de moda. Laborda mató a Ricardo Manoukian y Emilio Naum.

Laborda está preso en Devoto. Tiene 71 años.
Arquímedes y Alejandro Puccio estuvieron detenidos en Devoto.

Puccio fue su preso más célebre.

En 1990 hubo un histórico motín:

Otro motín sangriento ocurrió en 1979: se lo llamó “La masacre del pabellón séptimo”, donde hubo 71 muertos. Mirá el video. 

En 2013 hubo varios presos heridos por un intento de motín.

Existieron proyectos para demolerla como la cárcel de Caseros, pero no prosperaron.
En una época, la cárcel tenía "delegados”.

Los hermanos de la muerte

Sergio y Pablo Schoklender, condenados por matar a sus padres, estuvieron en Devoto. Sergio no era muy querido. “Lo odiaban todos porque era soberbio y mal bicho, pero era muy inteligente”, dijo el Gordo Valor.

“A Schoklender lo odiaban todos porque era soberbio y mal bicho, pero era muy inteligente

Para Puccio, Schoklender también era detestable: “Un día pedimos que se le diera muerte”. 

Sergio Schocklender mantuvo su liderazgo en Devoto.

Histórica fuga

El 16 de septiembre de 1994, un grupo de presos se fugó de Devoto saltando los muros a través de sábanas anudadas. De ese momento no queda ni el video casero que podía verse hasta hace dos años por YouTube. En las imágenes, uno de los presos saltaba con destreza uno de los muros de siete metros de la cárcel de Villa Devoto mientras dos mujeres que vivían en un departamento de enfrente no podían creer lo que veía desde el balcón:

—¡Mirá cómo se tiró el cana! —decía una de ellas con sorpresa.

—¡No, no es un policía. Es un chorro! ¡No ves que los de blanco son chorros y se están escapando! —le respondía la otra con temor.

Valor se fugó de Devoto.

Esos ladrones pesados tenían nombre y apellido y una leyenda dentro del hampa. Eran Luis El Gordo Valor, La Garza Hugo Sosa Aguirre, Emilio Nielsen, Carlos Paulillo y Julio Pacheco.

Los miembros de la mítica superbanda, que robaba bancos y blindados, se habían disfrazado con los guardapolvos de los médicos del hospital penitenciario. Cuando llegaron a la muralla externa, uno de ellos disparó hacia arriba y enfrentó a los guardias.

Garza Sosa y Gordo Valor, una dupla para el delito.

—¡Están rodeados! —les gritó un guardia.

Uno de los presos disparó al aire. Luego con sus compañeros bajaron por las sábanas blancas anudadas que habían colgado horas antes y huyeron a los tiros en dos autos que los esperaban en la calle Bermúdez. Fueron recapturados tiempo después. El escape les costó una condena de siete años.