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Política negociaciones

El Gobierno cedió y cobrará un impuesto al juego para bajar Ganancias

El oficialismo estima recaudar unos $ 6 mil millones para mejorar la reforma que envió al Congreso. Además se preven mejoras para monotributistas. 

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El Gobierno accedió a crear un fuerte impuesto al juego de azar con el objetivo de recaudar $ 6 mil millones para mejorar la reforma de Ganancias que envió al Congreso y obtener el apoyo de buena parte de la oposición. La idea es que el gravamen se aplique a las máquinas tragamonedas, un punto que es parte del proyecto massista.

El Gobierno accedió y modificó el proyecto original. 

Se destacan otros cuatro cambios al proyecto oficial, que también responden a históricas demandas de sectores sociales y gremiales. Entre ellos, la suba del 100% a los topes de facturación de los monotributistas, más la posibilidad de deducir el alquiler, el cónyuge y los viáticos, una exigencia de la CGT.

Así, el Gobierno incorporó a su iniciativa pedidos de legisladores de Cambiemos y busca acercar posiciones con sectores opositores.

El oficialismo accedió a incorporar el impuesto al juego. 

A pesar de que el oficialismo no planteó una modificación del mínimo no imponible, el piso a partir del cual los trabajadores pagan el impuesto, según la nueva propuesta del Gobierno, aumentaría sólo un 15 por ciento en 2017. Los diputados de Cambiemos aseguran que por efecto de las nuevas deducciones que se conocerán en detalle hoy, el piso mínimo se modificará para muchos trabajadores.

Las modificaciones

En concreto, son cinco los cambios. El impuesto a los juegos de azar, con el que se busca una recaudación significativa, de $6 mil millones. Se gravaría no solo el capital, es decir las máquinas tragamonedas, sino las propias apuestas.

En cuanto al monotributo, con la suba del tope de facturación en un 100 mucha gente permanecerá o regresará al régimen simplificado -al haber excedido topes que no se actualizan desde 2013- en lugar de pasar al régimen general, afectado por IVA y Ganancias.

Así, el Gobierno incorporó varios pedidos del massismo. 

En cuanto a los alquileres, se podrá deducir hasta el 40% de lo que se paga anualmente, con un tope de $ 48 mil pesos. Esta fue una idea original de Elisa Carrió, y también del massismo. Además, se podrán deducir los viáticos, un histórico pedido de los gremios, cuyo salario se compone en buena parte de este elemento.  

Por último, en cuanto al Cónyuge, se reincorpora la posibilidad de deducción por esa vía (en monto similar a la de cada hijo). Este era uno de los puntos más cuestionados del proyecto oficial, considerado “insuficiente” y “mezquino” por la mayoría de la oposición.