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Política la transición

Especulaciones y protocolos secretos del traspaso más polémico de la historia

Mientras desde el kirchnerismo insisten en entregar el mando en el Congreso, Macri quiere demostrar que es el nuevo mandatario y hacerlo en Casa Rosada. Los antecedentes y los preparativos de una fiesta que no tendrá final feliz para la democracia.

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La polémica por el traspaso del mando presidencial, el próximo jueves, está en su punto máximo. Este sábado por la tarde, Cambiemos aseguró que acto será en la Casa Rosada.

Más temprano, Gabriela Michetti había planteado que "se hará la jura en el Congreso y luego el presidente irá a la Casa Rosada”. Para la futura vicepresidenta “es una cuestión simbólica, no es algo necesarísimo para que el presidente sea presidente".

El dictador Bignone le estrecha la mano a Alfonsín.

A pesar de los vaivenes de la política nacional, los antecedentes no registran momentos tan álgidos como los de estas horas. Antes de dejar la Casa Rosada, el general Reynaldo Bignone no tuvo más remedio que pararse en el Salón Blanco frente a Raúl Alfonsín. Le puso la banda presidencial, le entregó el bastón y le dio un saludo respetuoso.

Hasta en 1999, Carlos Menem, que soñaba con perpetuarse en el poder, le puso la banda a Fernando De la Rúa y encima, le estrechó la mano al vicepresidente Carlos “Chacho” Alvarez, que en la génesis de su gobierno rompió el bloque, junto a una veintena de diputados peronistas, y lo denunció en un libro y ante la Justicia.

Alfonsín, delante de Carlos Menem.

Ahora, el primer presidente no peronista, no radical y no militar de los últimos 80 años de la Argentina sabe que le quieren aguar la fiesta. Sin embargo, tomará los recaudos necesarios para que eso no ocurra. A partir de las 0 del 10 de diciembre, él estará al frente.

Carlos Menem le coloca la banda a De la Rúa.

Desde el macrismo habían deslizado la estrategia que cocinan en Parque Patricios. "Mauricio va a asumir en la Rosada, el que lo decide es él. Lo que puede pasar es que ella (por Cristina Fernández) no venga, tampoco se la puede obligar. A esta altura podemos esperar cualquier cosa", aseveró el jefe de Gobierno porteño electo, Horacio Rodríguez Larreta.

Duhalde, ungido por el Congreso, devuelve en ese lugar el mando al electo Kirchner.

Otra fuente confesó que "se está organizando en estricto secreto un operativo de protocolo" y que la idea de Macri es "mostrar autoridad desde el minuto cero para dar un mensaje claro".

Al mismo tiempo, el Ejecutivo nacional notificó que el acto de traspaso comenzará a las 11, en el Congreso de la Nación, y que el saludo a las delegaciones extranjeras y el almuerzo con Jefes de Estado y de Gobierno extranjeros se realizará en el Palacio San Martín y por la tarde, en Casa de Gobierno.

Por su lado, el protocolo del presidente entrante está trabajando en forma personalizada con las delegaciones invitadas para informar los pasos de una jornada que culminará con el tradicional concierto en el Teatro Colón.

En declaraciones a radio La Red, Rodríguez Larreta calificó como "ridículo" que la actual mandataria se niegue a entregar los atributos presidenciales en la Casa de Gobierno, y que "no se entiende por qué quiere complicar las cosas hasta el último momento".

"Mandar invitaciones sólo es para complicar a la gente. Vienen presidentes de todo el mundo, imagináte la imagen de la Argentina en todo el mundo. Además, en un momento en que la gente votó un cambio, y un cambio que implica sobre todo volver al diálogo, a unirnos, que ella planteé esta discusión es ridículo, no tienen ningún asidero", agregó.

Macri y la futura primera dama, Juliana Awada.

Larreta, además, aseguró que "no hay nada que negociar" con respecto al lugar de la ceremonia, y advirtió que Cristina Fernández "decide y tiene plenos poderes hasta el 9 de diciembre a las 12 de la noche".

En el macrismo recordaron que fueron Néstor y Cristina Fernández quienes decidieron hacer la jura y el traspaso de mando en el Congreso (como pretenden que se haga el próximo 10 de diciembre), y que "en todos los casos anteriores, a lo largo de toda la historia argentina, se hicieron en Casa Rosada".

"No pueden negarse a respetar la historia y la tradición. La Constitución es clara, es una ceremonia del que viene y no del que se va", reconocieron dos dirigentes que ocuparán un cargo en el gabinete nacional, y plantearon una hipotética resolución en caso de que no haya acuerdo. "Acá no hay magia, hay una idea de mostrar autoridad desde el minuto cero, de última será Federico Pinedo
-designado presidente provisional del Senado- quien entregue el bastón"
.

Néstor impone la idea de entregar el mando en el Congreso a su esposa, Cristina.

Pinedo, en tanto, señaló en diálogo con radio Delta que "desde las 0 horas del 10 el que decide cómo se hace (la ceremonia del traspaso) es Macri" y afirmó que "si no se llega a un acuerdo" con el kirchnerismo "tampoco es tan dramático: el presidente decidirá cuál es el mecanismo para que la democracia argentina salga más fortalecida de toda la situación".

Y agregó: "Que quede claro que existe un país que tiene autoridad democrática y que va a funcionar de una manera ordenada por quien lo conduce".

Federico Pinedo podría ser quien le entregue el bastón a Macri.

El objetivo del gobierno de Macri es realizar la jura ante la Asamblea Parlamentaria y luego marchar hacia Casa Rosada para el traspaso de la banda y el bastón presidencial, y proceder a la jura de los nuevos ministros, todo frente a una amplia comitiva de mandatarios internacionales.

En los últimos días, el próximo presidente de la Cámara de Diputados y uno de los jefes de campaña que tuvo Macri, Emilio Monzó, se refirió a la polémica y planteó que "Cristina puede dejar la banda y el bastón en la Corte Suprema".

Por otro lado, el constitucionalista Daniel Sabsay ratificó el argumento macrista al señalar que "el mandato de Cristina Fernández termina a primera hora del 10" y calificó como "un capricho estúpido" la actitud de la actual mandataria.