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Política otra mirada

La desgarradora historia de Cerezo, el "coach villero" que hizo llorar al macrismo

Daniel Cerezo se suma a la "revolución de la alegría". Participó esta mañana de una reunión del gabinete nacional en el Centro Cultural Kirchner. De orígenes humildes, logró salvarse gracias a la música y al estudio. Su trabajo en el mundo empresarial y las "charlas inspiradoras" en las corporaciones.

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Esta mañana, la reunión de gabinete tuvo una cara nueva. Daniel Cerezo se subió al escenario del Centro Cultural Kirchner para transmitir lo que sabe: una mezcla de historia de vida y lecciones motivacionales. "A más de un asistente se le cayó una lágrima", le contó a BigBang, sin dar más precisiones, uno de los presentes en el CCK.

Daniel Cerezo, un hombre multifacético.

Cerezo escapó a un destino de exclusión, se recibió de psicólogo social, dio una brillante charla TEDx, ingresó al mundo empresarial y se convirtió en un ejemplo. La revista Brando contó su impactante historia.

gladys y la villa

Su familia había llegado a Buenos Aires desde San Juan en 1983 con una promesa de trabajo, pero el sueño mutó en pesadilla: Orlando, el padre, sufrió una estafa y murió siete años después. Zulema y los seis hijos terminaron usurpando un terreno fiscal en el medio de la villa.

Un día, Daniel, que hacía changas desde los cinco años, conoció a Liliana Alpern, la concertista que enseñaba en un centro comunitario impulsado por la Fundación Crear Vale la Pena. Él señaló su piano vertical y le dijo que quería tocar "La pollera amarilla", de Gladys La Bomba Tucumana. 

Gladys, inspiración para el joven Cerezo.

Haría carrera en la fundación. Aprendió a tocar, empezó a dar clases y a los 17 coordinaba el centro cultural, armando eventos para mejorar la calidad de vida de los vecinos. Tres años después ingresó a la Escuela de Psicología Social de San Isidro.  

Cuando se recibió, entró al Programa Líderes del Movimiento CREA (Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola)."Un sector que visualizaba como oligarca, pero era un prejuicio. Me ayudaron a formarme con herramientas increíbles", le dijo a esa revista. 

la cárcel y la felicidad

Entre 2010 y 2011 Cerezo ideó una suerte de incubadora de proyectos en el penal de San Martín, donde los internos de la Unidad 48 escuchaban ideas salidas de manuales de management. Entonces conoció a Tomás Pando.

El dueño de Las Páez, una fábrica de alpargatas que quería convertirlas en "un ícono de lifestyle y tendencia", le propuso ser su jefe de Recursos Humanos

Tres años después, Cerezo sumó el cargo de "gerente de Cultura y Felicidad" (algo que ya existía en Silicon Valley) en una empresa con presencia en seiscientas tiendas de veinticinco países. 

"Pregunto a mis compañeros cómo se sienten, cómo los estamos tratando, si esto es lo que quieren en su vida -explicaba-. Conozco la vida de cada uno, sus capacidades técnicas y humanas, cómo pueden ir creciendo, dónde tienen que mejorar". 

Convencido de que "las empresas empezaron a darse cuenta de que también deben formar a sus empleados como buenas personas", empezó a dar "charlas inspiradoras" en Coca-Cola, el hotel Conrad, el Malba, el coloquio de IDEA y Nordelta.

Antes de saltar a la política, ya tenía las cosas muy claras: "Para hacer un cambio en serio, tenés que trabajar sobre las personas con poder de cambio". Los comandantes de la "Revolución de la alegría" tomaron nota.