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Fin del misterio: ¿cuánto cobran los históricos "reidores" y laderos de Tinelli?

Bailando 2017

Fin del misterio: ¿cuánto cobran los históricos "reidores" y laderos de Tinelli?

Larry de Clay, “El Chino” D’Angelo, Marcela Feudale y “Carna” Crivelli llevan más de 20 años al lado del conductor de Showmatch y hoy son sus escoltas en cada inicio de Showmatch.

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Videomatch o como se llamó durante algunos años: El show de Videomatch, significó un antes y un después en la carrera de Marcelo Tinelli, quien por aquella época soñaba en convertirse en un reconocido periodista deportivo. El ciclo comenzó a emitirse en 1990 por Telefe y después de algunos contratiempos, a base de humor y divertidos sketch, logró afianzarse.

Los cuatro acompañan la salida del conductor. 

El exitoso programa, que marcaba inmensos números de rating cada noche, fue ganándose al público gracias a sus hoy reconocidos humoristas: Pablo Granados, Pachu Peña, Freddy Villarreal y José Carlos Guridi, más conocido como Yayo, entre otros. Sin embargo, con los años el ciclo fue mutando. Se perdió el humor y fue reemplazado por el ya habitual Bailando por un sueño.

Aquellos que nos hacían reír se fueron despidiendo. El programa dejó la comodidad de Telefe para pasar a otras señalas y, por esta razón, debió cambiar su nombre por un conflicto legal con el canal de las pelotas. Si bien la producción del programa siempre fue la misma, su formato humorístico fue reemplazado por los certámenes mexicanos: Bailando, Patinando y Cantando por un sueño.

Larry y Marcelo Tinelli, durante VideoMatch.

De los clásicos sketchs del programa como: Los tangueros, Tonto y Retonto, Pachu confundido, Chistes de Yayo, Rompé Pepe, entre otros, ya no queda ninguno. Salvo alguna que otra cámara oculta y el Gran Cuñado. Y de los integrantes, solo quedan cuatro de los históricos: Larry de Clay, Walter “el Chino” D’Angelo, Marcela Feudale y Jorge “CarnaCrivelli.

Ellos, durante cada gala del Bailando, escoltan al conductor en su salida al aire. Luego, durante el resto del programa, son los encargados de ponerle la risa al show: los típicos reidores. Cuando el principal humorista de la noche, Marcelo Tinelli, realiza algún acto o pronuncia alguna palabra que merezca de la risa del público, son ellos los encargados de comenzar con las carcajadas.

Feudale durante sus comienzos en el programa más visto del país. 

En el Bailando por un sueño ya no hay lugar para los chistes, o por lo menos no para aquellos humoristas reconocidos, pero los “reidores” se las ingenian detrás de cámara para seguir presentes y se aferran a no decirle adiós al conductor como lo hicieron el resto de sus compañeros. Pero ¿qué función cumplen al show?, además de reír.

Lo cierto es que Marcela Feudale es la histórica locutora de Tinelli y es la que más se mantiene vigente en los medios de comunicación. Además de ser la risa representativa, junto a Carna, del programa más visto por los argentinos, disfruta haciendo radio y es Licenciada y Profesora de Historia egresada de la USAL. Bien por la locutora.

Carna, como Robbie Williams, cerrando el desfile Hot.

Por otro lado está Raúl Biaggioni –mejor conocido como Larry de Clay– es el encargado de tener el picante ida y vuelta con el conductor a comienzos de programa. Esto sucede cuando gana Boca y pierde San Lorenzo, o cuando el xeneize vence al Ciclón en algún clásico. Además, fue concejal por el Kirchnerismo y perdió en 2007 la candidatura para ser intendente.

El "Chino" D'Angelo es la voz encargada de agregar algún adjetivo o comentario a la presentación de todo el jurado (Pampita, Moria Casán, Ángel de Brito y Marcelo Polino). Del “de qué planeta viniste” a la modelo, al “sos un demonio” por Polino, D'Angelo le pone humor a la noche durante la instancia en que Tinelli solo debe presentar a los encargados de los puntajes.

El "Chino" D'Angelo agrega frases y adjetivos  a las presentaciones de Tinelli. 

Y no solo con el jurado, ya que también participa en la presentación de los participantes del certamen de baile. Al mismo tiempo, D'Angelo actualmente está al frente de Vamos a pasarla bien, un programa sobre la movida tropical en Crónica. Por último está Carna, el más experimentado de todos y el encargado de ponerle la cuota de humor a la noche.

Solo con comentarios, el humorista –que lleva más de 20 años junto a Tinelli– sabe cuándo y cómo hacer reír al conductor y una vez sostuvo que el año que no estuvo junto a Marcelo la pasó “muy mal”. “Me afectó mucho psicológicamente", admitió en diálogo con Diario Show y se definió junto al resto como una “cábala” del vicepresidente de San Lorenzo.

Los cuatro son el sostén de Tinelli. 

Para muchos, sobre todo en las redes sociales, Larry, D’Angelo, Feudale y Carna “no hacen nada” durante el programa. Pero eso no es cierto. Ellos son el soporte del conductor y el contrapunto del show. Hay que entender que Marcelo es el humorista del programa, el que hace los chistes, y ellos deben hacerle notar algo, festejar o potenciar lo que hace el conductor.

Por ejemplo, cuando Marcelo interactúa con el público, habla con un participante o agarra desprevenido a algún familiar, ellos son los encargados de lanzar preguntas al aire, hacerle notar algún aspecto que al conductor se le pasó por alto o remarcarle algún comentario que dicho participante dijo durante la semana y que todavía no había sido tocado en el ciclo.

Su labor, claro está, tiene un salario como cualquier trabajo en el país. Según pudo saber BigBang, los cuatro fantásticos tendrían un sueldo de aproximadamente 45 y 55 mil pesos por mes, lejos de los $ 200 mil mensuales que pidieron algunos “famosos” en años anteriores para estar presentes en el Bailando. El sueldo de Feudale, en cambio, es un poco mayor por su rol de locutora.

Llevan más de 20 años acopañando a Tinelli.

Marcelo Tinelli sabe lo que le gusta a la gente. Siempre tuvo una visión especial y por eso lleva tantos años liderando el rating de la tevé argentina. La incursión de sus históricos amigos, sin duda, beneficia al show, ya que el conductor se preocupa en todos los detalles del ciclo y cuando alguno se les pasa desapercibido en el vivo, siempre están ellos.