Secciones
Los narcorusos: un policía de la Ciudad, que hablaba cuatro idiomas, era el enlace de la banda
Policiales

Los narcorusos: un policía de la Ciudad, que hablaba cuatro idiomas, era el enlace de la banda

Fue desbaratada una organización narcocriminal que intentó traficar casi 400 kilos de cocaína a Rusia en valijas diplomáticas que se encontraban en la embajada de ese país en Buenos Aires. 

El hecho no solo sorprende por la cantidad, sino por el lugar que utilizó una organización narcocriminal para traficar droga a otro país. Este jueves, se desbarató una banda que intentó traficar casi 400 kilos de cocaína a Rusia en 12 valijas diplomáticas a través de la embajada de ese país en Buenos Aires. Tras el operativo, fueron detenidos cinco de sus miembros. 


Se desbarató una banda que intentó traficar casi 400 kilos de cocaína a Rusia.

Entre los detenidos, figura el subinspector de la Policía Metropolitana Iván Blizniouk, pieza clave de esta organización criminal. Y es que no solo dominaba al menos cuatro idiomas, sino que además le proveía a un prófugo en Alemania “contactos y facilidades” para sortear los controles aduaneros que existen en el país para evitar el tráfico de drogas.

La cocaína estaba distribuida en 12 valijas diplomáticas.

Según señaló Martín Ocampo, el ministro de Justicia y Seguridad porteño, el policía detenido tenía funciones de “enlace” dentro de la organización, con la particularidad que dominaba muy bien varios idiomas, entre los que se encontraba el ruso, inglés, portugués y húngaro.

“Tenía una relación estrecha con gente de la embajada rusa lo que le permitía a los narcotraficantes entrar allí con las valijas”, señaló el funcionario de la Ciudad. De acuerdo al informe del Ministerio de Seguridad de la Nación, este subinspector proveía al prófugo buscado en Hamburgo, “con contactos y facilidades para saltear controles aduaneros”.

La operación estaba valuada en 50 millones de euros.

A su vez, planificaba el envío del cargamento en algún posible viaje de cadetes a Rusia. La investigación comenzó la noche del 13 de diciembre de 2016, cuando Patricia Bullrich recibió un llamado del embajador ruso, Víctor Koronelli. El diplomático se reunió con la ministra de Seguridad de la Nación y le manifestó su preocupación sobre un posible intento de tráfico de droga.

Al notar la gravedad del caso, sumado a la preocupación del embajador ruso, Bullrich mandó a llamar con suma urgencia al jefe de la Gendarmería Nacional, Gerardo Otero, al director de Inteligencia Criminal, Jorge Domínguez, y al juez Julián Ercolini. Todos ellos acudieron a la reunión para ultimar los detalles y los pasos a seguir de ahora en adelante.

A raíz de esto, se le dio también intervención a la Procuraduría de Narcocriminalidad (PROCUNAR), a cargo de Diego Iglesias, y desde Rusia se dispuso una investigación espejo para identificar a “K” – el prófugo buscado en Alemania- y a quienes recibirían la droga en el país. Según remarcó Bullrich, el oficial detenido es de origen ruso, nacionalizado argentino.

A raíz de la investigación, se detectaron 12 valijas sospechosas en la embajada. Por lo que se acordó de manera conjunta ingresar al edificio para confirmar la sospecha y sustituir la cocaína por otra sustancia para comenzar con la entrega vigilada y desentramar la red criminal.

De esta manera, la Gendarmería ingresó a las dos de la madrugada y comprobó con el narcotest que, efectivamente, se trataba de cocaína de máxima pureza oculta en valijas y marcada con un sello de calidad. Un total de 389,240 kilogramos complementados con levamizol.

Con extrema cautela, se llevaron las valijas y se las reemplazó por harina. Todo esto debió consumarse con extrema rapidez para no levantar sospechas y devolver el cargamento al lugar donde había sido hallado, en las mismas condiciones.

La cocaína fue reemplazada con harina antes de viajar a Rusia. 

Con el aval de la justicia y del embajador Víctor Koronelli, se devolvieron las valijas -las cuales ya habían sido marcadas con dispositivos de rastreo interno y externo. Las valijas fueron controladas  hasta diciembre de 2017, cuando partieron en un avión oficial a Rusia en el compartimento de equipaje diplomático. Claro está, lo que se llevaron fue solo harina.

La organización trasnacional se conformaba por el ciudadano “K”: prófugo y con pedido de captura internacional, este empresario era quien traía la droga a la Argentina y la facilitaba a la embajada. Su contacto allí era Ali Abyanov, un ex funcionario jerárquico de la propia sede diplomática con el cual había planificado la operación y que hacía las veces de valijero.

Otro de los vínculos en nuestro país era el subinspector de la Policía de la Ciudad, Iván Blizniouk, quien proveía a “K” con contactos y facilidades para saltear controles aduaneros y planificaba el envío del cargamento en algún posible viaje de cadetes a Rusia. Mientras que la logística corría por cuenta de Alexander Chikalo, de estrecho vínculo con Blizniouk.

El Ministerio de Seguridad envió un equipo especial de tres gendarmes para monitorear la entrega vigilada. En ese momento fueron detenidos Ishtimir Khudzhmov y Vladimir Kalmykov cuando se  presentaron a retirar las valijas. Simultáneamente, Ali Abyanov fue detenido en su departamento en Moscú.

Mientras tanto, el miércoles Gendarmería Nacional detuvo en nuestro país a Iván Blizniouk y Alexander Chikalo, tras una serie de allanamientos ordenados por la justicia. Son seis en total los narcotraficantes aprehendidos entre Rusia y Argentina intentando traficar un cargamento valuado en 50 millones de euros.

Temas

  • Rusia
  • Cocaína
  • Patricia Bullrich
  • Iván Blizniouk
  • Alexander Chikalo
  • Ali Abyanov
  • Vladimir Kalmykov
  • Ishtimir Khudzhmov
  • Embajada

Comentarios